Investigadores de la Escuela de Medicina de Yale en New Haven en Connecticut (EEUU) han identificado en niños biomarcadores del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y un posible papel para el aprendizaje automático de neuroimagen para ayudar con el diagnóstico, la planificación del tratamiento y la vigilancia del trastorno.

Este estudio, que se presentarán la próxima semana en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de América del Norte (RSNA), ha sido realizado tras analizar los datos de los exámenes de resonancia magnética en casi 8.000 niños.

Resonancias magnéticas

Los investigadores utilizaron datos de resonancia magnética del estudio Desarrollo cognitivo del cerebro adolescente (ABCD), el estudio a largo plazo más grande sobre el desarrollo del cerebro y la salud infantil en los Estados Unidos. El estudio ABCD involucra a 11,878 niños de 9 a 10 años de 21 centros en todo el país para representar la diversidad sociodemográfica en los EEUU.

Después de las exclusiones, el grupo de estudio de Lin incluyó a 7.805 pacientes, incluidos 1.798 diagnosticados con TDAH, todos los cuales se sometieron a resonancias magnéticas estructurales, imágenes de tensor de difusión y resonancia magnética funcional en estado de reposo. Los investigadores realizaron un análisis estadístico de los datos de imágenes para determinar la asociación del TDAH con las métricas de neuroimagen que incluyen el volumen cerebral, el área de superficie, la integridad de la sustancia blanca y la conectividad funcional.

"Encontramos cambios en casi todas las regiones del cerebro que investigamos. La omnipresencia en todo el cerebro fue sorprendente, ya que muchos estudios anteriores han identificado cambios en regiones selectivas del cerebro", ha afirmado.

Conectividad anormal en las redes cerebrales

En los pacientes con TDAH, los investigadores observaron una conectividad anormal en las redes cerebrales involucradas en el procesamiento de la memoria y el procesamiento auditivo, un adelgazamiento de la corteza cerebral y cambios microestructurales significativos en la materia blanca, especialmente en el lóbulo frontal del cerebro.

"Nuestro estudio subraya que el TDAH es un trastorno neurológico con manifestaciones neuroestructurales y funcionales en el cerebro, no solo un síndrome de comportamiento puramente externalizado", ha afirmado Lin, quien cree que los datos a nivel de población del estudio ofrecen la tranquilidad de que los biomarcadores de resonancia magnética brindan una imagen sólida del cerebro.

"En momentos en que se duda de un diagnóstico clínico, las imágenes de resonancia magnética objetivas del cerebro pueden ayudar a identificar claramente a los niños afectados. Los biomarcadores de resonancia magnética objetiva se pueden usar para la toma de decisiones en el diagnóstico del TDAH, la planificación del tratamiento y el seguimiento del tratamiento", ha añadido.