Un equipo del Instituto de Investigación Cardíaca Victor Chang, la Facultad de Medicina Icahn del Monte Sinaí de Nueva York y otros centros de Europa y Estados Unidos han identificado los genes más importantes que causan enfermedades coronarias y desencadenan ataques al corazón.

La investigación, publicada en la revista científica ‘Circulation: Genomic and Precision Medicine’, abre el camino a un nuevo campo de terapias específicas para quienes corren el riesgo de padecer enfermedades coronarias, la principal causa de muerte en el mundo.

162 genes causantes de infartos

"En primer lugar, ahora hemos definido con mayor precisión los genes precisos que probablemente causan enfermedades coronarias. En segundo lugar, hemos identificado con exactitud en qué parte del cuerpo se produce el principal efecto de esos genes: puede ser en las propias arterias del corazón, que causan directamente obstrucciones, o tal vez el efecto sea en el hígado, que aumenta los niveles de colesterol, o en la sangre, que modifica la inflamación", explica el líder del trabajo, Jason Kovacic.

El tercer gran logro fue clasificar esos genes, 162 en total, por orden de prioridad como causantes de enfermedades coronarias. "Algunos de los principales genes identificados en esta lista nunca se habían estudiado realmente en el contexto de los ataques cardíacos. Encontrar estos nuevos genes importantes es realmente emocionante, pero también un verdadero reto, ya que nadie sabe todavía exactamente cuántos de ellos causan la enfermedad coronaria", apunta el investigador.

Gen PHACTR1

Otro aspecto importante de este estudio es que uno de los genes de los que se sospechaba anteriormente, el PHACTR1, ha sido validado como uno de los dos principales genes causantes de enfermedades coronarias. "Sin embargo, a pesar de que es potencialmente el gen más importante para causar enfermedades vasculares, los científicos de todo el mundo tienen poca idea de cómo funciona PHACTR1, y estamos decididos a solucionarlo", añade Kovacic.

Otro beneficio para los pacientes puede ser la mejora de las pruebas genéticas. "Las actuales pruebas genéticas que tenemos para detectar a las personas con riesgo de sufrir una enfermedad coronaria analizan cientos, si no miles, de genes. En la actualidad no son especialmente precisas y, sobre todo, por este motivo no se utilizan de forma rutinaria en el ámbito clínico", afirma el profesor.