Un equipo ha descrito por primera vez el papel de la enzima mPGES-1 en el desarrollo de las alteraciones metabólicas y cardiovasculares asociadas a la obesidad. Cabe recordar que la obesidad es uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de estas patologías.  De esta forma, el trabajo plantea que los inhibidores de mPGES-1 podrían ser una nueva y prometedora herramienta terapéutica. En concreto, para el tratamiento de la obesidad y de las alteraciones metabólicas y cardiovasculares.

El trabajo, que se publica en la revista British Journal of Pharmacology es mérito de un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el CIBERCV y el Instituto de Investigación Hospital La Paz. El mismo se centró en analizar la implicación de mPGES-1 en el desarrollo de la obesidad en ratones.

De esta forma se encontraron mayores niveles de mPGES-1 en el tejido adiposo de los pacientes con niveles más altos de inflamación y daño vascular. Esto es algo que no se había descrito hasta el momento.

Prevenir alteraciones metabólicas y cardiovasculares

La mPGES-1 es una enzima que se activa en situaciones inflamatorias. De esta forma, produce un aumento en los niveles de prostaglandina E2, un prostanoide que participa en procesos inflamatorios asociados al daño vascular y en el desarrollo de depósitos de tejido adiposo.

Para el estudio se utilizaron ratones de ambos sexos alimentados con una dieta alta en grasa y que carecen de mPGES-1. Así, se demostró que la ausencia del gen previene la ganancia de peso y las alteraciones glicémicas y lipídicas que sí se desarrollan en ratones normales alimentados con la misma dieta.

Igualmente, estos ratones estaban protegidos frente al desarrollo de alteraciones vasculares y cardiacas. También frente a la inflamación del tejido adiposo que se observa en ratones normales.