No hay cifras que indiquen la prevalencia de las conjuntivitis crónicas. Sin embargo, el doctor Bosco González-Jáuregui, oftalmólogo del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, asegura que la conjuntivitis es una de las causas más frecuentes de asistencia de los pacientes a su médico de referencia o al sistema de urgencias.

“Se trata de una patología que causa pérdida de visión permanente o daño estructural con poca frecuencia, pero el impacto económico de la enfermedad en tiempos de baja laboral, costes de visitas médicas, diagnóstico, pruebas y medicación es considerable”, explica.

En el caso de algunas conjuntivitis agudas y, sobre todo, en las conjuntivitis crónicas, se deben tener en cuenta una serie de enfermedades que pueden tener secuelas graves, tanto a nivel puramente ocular como a nivel sistémico.

Causas de la conjuntivitis crónica

 La etiología de la conjuntivitis crónica es diversa. Las principales causas, según señala Bosco González-Jáuregui, son:

  • Inmune: conjuntivitis vernal, conjuntivitis atópica, conjuntivitis papilar gigante, penfigoide de las membranas mucosas, enfermedad de injerto contra huésped, síndrome de Stevens-Johnson/necrólisis epidérmica tóxica, etc.
  • Mecánica/Irritativa/Tóxica: queratoconjuntivitis límbica superior, queratoconjuntivitis por lentes de contacto, síndrome del párpado laxo, inducida por medicamentos, etc.
  • Infecciosas.
  • Otras causas que hay que sospechar y descartar en pacientes con clínica de conjuntivitis crónica son el síndrome de Sjögren, la rosácea ocular, el liquen plano, la granulomatosis de Wegener, el carcinoma de glándulas sebáceas, etc.

“Como se puede observar, el abanico de las posibles causas de una conjuntivitis crónica es amplio. De ahí la importancia de acudir a un especialista en Oftalmología ante una conjuntivitis recurrente o que no se resuelve a pesar del tratamiento”, asegura el Dr. González-Jáuregui.

El papel de las enfermedades autoinmunes

 Las enfermedades autoinmunes, cada vez más prevalentes, pueden ser causa de conjuntivitis crónica, lo que hace, a su vez, que la prevalencia sea mayor. “De todas ellas, destaca el Penfigoide de Membranas Mucosas (PMM). Se trata de una enfermedad que, aunque implica principalmente a la conjuntiva, con frecuencia afecta a otras mucosas, incluidas las de la boca y orofaringe, genitales y ano. La conjuntivitis por PMM puede progresar con el tiempo y provocar cicatrices conjuntivales extensas, entropión, triquiasis, vascularización corneal e incluso limitación de la motilidad ocular. Es por ello, que ante la mínima sospecha se debe realizar un estudio de inmunopatología de una muestra para iniciar el tratamiento lo antes posible”, asegura.

“Aunque no propiamente autoinmune -prosigue-, otras causas de conjuntivitis crónica de etiología inmune son las conjuntivitis alérgicas. Son la principal causa de conjuntivitis, afectando al 15-40 % de la población. Existe mayor incidencia en países de climas cálidos y en pacientes con antecedentes de atopia, y se desencadenan por un factor alérgeno ambiental. En ciertos casos y en general, de larga evolución, pueden acompañarse de secuelas importantes como engrosamiento de los párpados, cicatrización conjuntival y corneal, ulceración, queratocono, etcétera”.

Un diagnóstico exhaustivo

Para realizar un diagnóstico diferencial correcto, el oftalmólogo del Hospital Virgen del Rocío asegura que es importante hacer una historia clínica meticulosa. Para ello, el especialista debe preguntar por los signos y síntomas, su duración, factores de exacerbación, presentación uni o bilateral, uso de lentes de contacto, clínica acompañante, uso de medicamentos tópicos y sistémicos, alergia, asma, SAOS o enfermedades sistémicas, entre otras.

“La exploración física también ayudará a la hora de orientar el diagnóstico. Distintos hallazgos, como el tipo de secreción (serosa, mucosa, purulenta), signos de rosácea, eczema, seborrea, anomalías en los párpados, anejos y conjuntiva pueden ser más característicos de un proceso etiológico”, añade.

Los cultivos no siempre son necesarios en las conjuntivitis. “Puede ser útil en casos de conjuntivitis hiperagudas, en sospechas de clamidia o Neisseria, conjuntivitis neonatal infecciosa, conjuntivitis que no respondan a medicación y conjuntivitis recurrente/crónica en las que el oftalmólogo lo vea así indicado. También puede ser de ayuda en el diagnóstico la toma de frotis para citología y tinciones”, indica.

La biopsia, señala el doctor, también es una opción que considerar en casos de conjuntivitis crónica, sobre todo si se sospecha de enfermedades como el penfigoide de membranas mucosas o el carcinoma de células sebáceas, entre otras.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento depende de la etiología. “Las conjuntivitis de causa alérgica, etiología más frecuente de las conjuntivitis, se pueden tratar con compresas frías, lágrimas artificiales, antihistamínicos y estabilizadores de mastocitos tópicos, AINEs (medicamentos antiinflamatorios no esteroides) tópicos y, en casos seleccionados, se pueden utilizar corticoesteroides e inmunosupresores tópicos”, explica.

“En el penfigoide de membranas mucosas, además de corticoides tópicos, suele ser necesaria su administración sistémica, los cuales controlarán inicialmente la enfermedad. Posteriormente se utilizará inmunosupresión sistémica con el fin de controlar la enfermedad sin necesidad de corticoesteroides”, añade.

Por su parte, en la conjuntivitis papilar gigante se eliminará o corregirá la causa irritante, como un punto de sutura, una prótesis y las lentes de contacto. Y lo mismo con el resto de las causas: se decidirá el tratamiento según el mecanismo etiológico subyacente.

Lentillas en conjuntivitis crónicas

Como norma general, los pacientes con conjuntivitis crónica no deben utilizar lentes de contacto, ya que facilitan la queratitis infecciosa, que puede tener consecuencias muy graves.

“En algún caso, como por ejemplo en pacientes con enfermedad de injerto contra huésped, se podrán usar lentes de contacto. Sin embargo, solo se deberán utilizar bajo indicación y seguimiento de un especialista”, explica el Dr. González-Jáuregui.

Para no llegar a este punto, se puede intentar prevenir la conjuntivitis de causa alérgica evitando o reduciendo la exposición a alérgenos. El oftalmólogo señala que la limpieza a fondo de alfombras, sábanas, ropa sucia o vieja, entre otras acciones, es eficaz para eliminar alérgenos acumulados, como los ácaros o la caspa de animales.

También se puede evitar la conjuntivitis papilar gigante tratando de usar con menor frecuencia las lentes de contacto o eliminando la sutura, prótesis u objeto irritante. “Aunque no haya forma de prevenir ciertos tipos de conjuntivitis, un diagnóstico temprano e inicio de tratamiento precoz puede evitar el empeoramiento y secuelas que este tipo de enfermedades pueden originar”, concluye el oftalmólogo.

Bibliografía recomendada