María Luisa Santillán publicó un extenso reportaje en Ciencia UNAM [1] sobre el futuro de las vacunas contra COVID-19, destacando ampliamente el desarrollo de todo el arsenal de vacunas.

En México existen 8 vacunas disponibles a través de los convenios con las farmacéuticas: Pfizer-BioNTech, Cansino, COVAX, AstraZeneca, Sputnik V, Sinovac, Janssen y Moderna [2], reporta el gobierno.

Desarrollo en tiempo récord

Si bien hubo un antes y un después en la historia de las inmunizaciones, el desarrollo de las vacunas por la emergencia sanitaria fue suficiente para que en tiempo récord investigadores de todo el mundo lograran el desarrollo de estas.

De acuerdo con el Dr. Rodrigo Romero Feregrino, de la Asociación Mexicana de Vacunología [3], en la actualidad existen varios tipos de tecnologías para hacer una vacuna. Algunas ya han sido utilizadas para crear inmunizaciones que han logrado erradicar enfermedades o disminuirlas de manera significativa.

Estas tecnologías se emplearon para crear las vacunas contra COVID-19 que tenían años desarrollándose, ejemplo de ello es el coronavirus que había aparecido en 2001 y que se conoció como síndrome respiratorio agudo grave (SARS).

Otro de la misma familia que se llamó síndrome respiratorio del medio oriente (MERS). Por lo tanto, existía un conocimiento de estos coronavirus y se pudo empezar a desarrollar una vacuna. Así, cuando apareció el SARS-CoV-2 ya se tenía un camino recorrido de más de 10 años.

Las vacunas ARNm tienen un futuro prometedor

En la publicación se destaca que las vacunas de ARNm tienen un futuro prometedor, pues de acuerdo con el experto esta vacuna es la que mayor expectativa causa y podría convertirse en una opción más rápida contra futuras enfermedades.

El Dr. Ismael Bustos Jaimes, académico del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica que las vacunas de ARNm han sido de las más usadas contra la COVID-19 en la población y aunque no se tenía experiencia en ellas, lo cierto es que para crearlas han tenido que pasar años de investigación básica desde la década de 1960, cuando se descubrió el ARN mensajero y se empezó a pensar en él como una opción terapéutica.

Añade que esto se pudo conseguir al sintetizar ARN modificado y obtener un mecanismo que transportara a la célula.

“Hoy, con todo lo que se puede hacer en el laboratorio –síntesis automatizada de mensajeros, modificaciones químicas, producción de liposomas a escala nanométrica y el escalamiento a nivel industrial–, se pudo crear una vacuna relativamente rápido.

Vacunas ARNm: Pfizer-BionTech y Moderna

Los investigadores coinciden en que las vacunas de ARNm serán un parteaguas para la elaboración de futuras vacunas.

Ya que a diferencia de las vacunas con virus inactivados para las cuales se necesitan muchos virus para que tengan contacto con nuestras células –porque al estar inactivados no generan la misma respuesta inmune–, con la de ARNm se usa uno (creado en un laboratorio) para enseñar a las células a producir una proteína S y generar una respuesta inmunitaria, por lo que se dice que, con este tipo de vacuna, la célula genera su propia vacuna.

Una de las ventajas que podrían tener las vacunas de ARNm en un futuro es que para producirlas solo se necesita tener la secuencia genómica de un virus, que gracias a las tecnologías que existen es relativamente rápido obtenerla, lo cual haría más expedita su producción.

Hoy las que la utilizan son la de Pfizer-BionTech y la de Moderna.

 

[1] http://ciencia.unam.mx/leer/1196/coronavirus-impactos-a-futuro-de-las-vacunas-contra-covid-19-

[2] http://vacunacovid.gob.mx/wordpress/informacion-de-la-vacuna/

[3] https://amv.org.mx/