El estudio de salud pública llevado a cabo en la Universidad de Stirling en Escocia en colaboración con la Universidad de Edimburgo y ScotCen Social Research y publicado en la revista ‘Public Health Research‘, abarcó un período de cinco años y se centró en estudiar el efecto de la prohibición en la exposición a las promociones de tabaco en puntos de venta y la probabilidad de que empezaran a fumar, así como el potencial de los cigarrillos electrónicos para influir en el inicio del hábito de fumar.

En 2012, las grandes tiendas y los supermercados de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte tuvieron que ocultar los productos de tabaco de la vista, y Escocia siguió su ejemplo en 2013. Para 2015, todas las tiendas pequeñas de Reino Unido tenían que cubrir los productos de tabaco que estaban en exposición.

En cuanto a estas medidas, el equipo de la profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud y el Deporte de Stirling, Sally Haw, ha recomendado que se limite la densidad de tiendas minoristas de tabaco y que se reduzca la presencia visible de productos relacionados con el hábito de fumar, mediante la regulación del tamaño, el diseño y la posición de sus unidades y el uso de la señalización genérica a la hora de indicar la disponibilidad de tabaco. También defienden que se evite el uso de incentivos y recompensas a los minoristas por parte de representantes de las compañías tabacaleras.

Además, recomiendan reducir el tabaquismo de los padres, en especial frente a los niños, alentando a que mantengan los productos fuera de su vista. De la misma manera, promueven la difusión de “mensajes de buenas noticias” hacia los escolares a la hora de informar sobre sobre la disminución de la prevalencia del tabaquismo juvenil.

Por otro lado, quieren potenciar la prohibición de la publicidad de cigarrillos electrónicos en el entorno externo, en vallas publicitarias y en paradas de autobús, así como generar debates sobre si las promociones de cigarrillos electrónicas deberían prohibirse en los puntos de venta.

LOS RESULTADOS DEL ESTUDIO
El estudio, que recibe el nombre de ‘DISPLAY’, se realizó entre 2013 y 2017. Para ello, el equipo de trabajo realizó un mapeo anual de los puntos de venta de tabaco, así como auditorías anuales a locales minoristas que vendieran tabaco. También realizaron entrevistas a pequeños minoristas que fueran similares en cada grupo, además de encuestas anuales escolares que lograron unos 14.344 cuestionarios completados por parte de 6.612 alumnos durante los cinco años, y unos 80 grupos focales con alumnos de secundaria.

Otro de los descubrimientos del estudio fue la “conciencia emergente” de los cigarrillos electrónicos entre los escolares, ya que se identificó un vínculo entre el recuerdo de los participantes del estudio de los anuncios de cigarrillos electrónicos y el uso futuro de los mismos.

“Esto confirma los hallazgos de las revisiones internacionales que aportan evidencia y debería ayudar a informar al gobierno escocés a la hora de reducir la visibilidad de los cigarrillos electrónicos en Escocia con el objetivo de proteger a las generaciones futuras”, ha concluido la directora ejecutiva de Ash Scotland, Sheila Duffy