Redacción, Madrid.-El implante de células precursoras de la médula ósea durante la realización de un bypass coronario podría mejorar la perfusión y contractilidad del miocardio tras un infarto. Así lo anunció en sus conclusiones el profesor Christof Stamm, quien expuso los trabajos realizados por su grupo de investigadores durante el XVI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) celebrado recientemente en Marbella. El doctor Stamm aseguró que "tras varias semanas de seguimiento al paciente, se puede observar como las zonas de tejido muerto tras el infarto vuelven a perfundirse y regenerarse, y a continuar con sus funciones.

Este anuncio ha sido considerado por los asistentes a este Congreso como un gran paso adelante y abre una puerta de esperanza en este campo de la medicina. Los resultados del profesor Stamm han sido bien valorados, puesto que, además, hasta ahora se habían realizado estudios de este tipo en otras zonas (incluida España), pero ninguno aportaba tantos datos, y se realizaba con otro tipo de células, habitualmente las células madre músculoesqueléticas o células mononucleares de sangre periférica.

Y es que de acuerdo con las explicaciones del profesor Stamm, a diferencia de los mioblastos (células progenitoras) del tejido del músculo esquelético, capaces de diferenciarse en cardiomiocitos cuando son implantados en el corazón, el transplante de las de médula ósea presenta una mayor seguridad, y evita algunos efectos adversos descritos por la literatura científica, como las arritmias.

El experto alemán reconoció, además, que el éxito de su trabajo lo debe en parte a la posibilidad que el Comité de Bioética de su país le brindó al permitirle, en el 2001, realizar este tipo de ensayo, en fase 1: en enero de este año describía ya en un artículo científico los resultados obtenidos en seis pacientes, y desde principios de año hasta ahora ha realizado nueve intervenciones más, que son de las que dio cuenta durante el XVI Congreso de la Sociedad Española de Arteriosclerosis.

Técnica laboriosa pero resolutiva

Para realizar el transplante, Christof Stamm escoge de entre los millones de células que conforman la médula ósea aquellas que se pueden diferenciar en cualquier tejido del cuerpo. Estas células madre medulares son reconocidas por expresar en su superficie el antígeno (proteína) AC133+ y por tanto son seleccionadas por su anticuerpo específico. Una vez extraídas de la médula, esas células son inyectadas en el miocardio durante la cirugía de by-pass. En los quince pacientes hasta ahora tratados, no ha habido ningún episodio de arritmia ni caso mortal y sólo han aparecido las complicaciones habituales de la cirugía coronaria.

Los próximos pasos que pretende desarrollar en su estudio este científico alemán pasan por discernir qué porcentaje exacto de la recuperación del tejido se le puede adjudicar al transplante de células, y cuál sería atribuible al mero hecho de realizar el bypass.

Para ello, está poniendo en marcha un nuevo ensayo en fase II con la finalidad de comparar resultados. Así que del grupo de pacientes a estudiar, la mitad recibirán la mera intervención coronaria, y a la otra mitad se les realizará ,además, el transplante de células, para la posterior evaluación de sus evoluciones.