La salud emocional juega un papel importante en el tratamiento del párkinson, ya que afecta de manera directa el estado físico de quien sufre este trastorno.

Diversos estudios afirman que la ansiedad y depresión se manifiesta en un 50% de los pacientes con párkinson. Por ello es primordial atender la salud emocional para prevenir un ciclo degenerativo de afectaciones físicas y psicológicas.

La logoterapeuta especializada en acompañamiento en duelo y tanatología de tuterapia, Blanca Ramírez, explica que al momento de que se diagnostica el párkinson, las emociones del paciente salen a flote.

Por ello, agrega, se debe de “dejar fluir, reconocer y aceptar estas emociones” para posteriormente atenderlas y ayudar a que llegue la salud emocional.

Para sanar hay que reconocer el tipo de emoción

El párkinson es la segunda afectación neurodegenerativa más habitual, que padecen siete millones de personas en todo el mundo. Se deriva de una supresión de las células que generan la dopamina provocando un trastorno del movimiento

La especialista recomienda expresar todo lo que el paciente siente, sin calificar la emoción de negativa o positiva. La emoción puede ser, enojo, aflicción, tristeza, negación e incluso incertidumbre.

“Si ya el párkinson afecta a un área del cerebro donde se generan las células encargadas de producir la dopamina que actúa como un mensajero del sistema nervioso central, invalidando la acción, el retener emociones sólo generará estrés, ocasionando que los síntomas del padecimiento se acentúen”, afirma.

Ante ello, considera importante el acompañamiento y la terapia psicológica, ya que ayudarán a concentrarse en las herramientas propias y así fortalecer el reconocimiento personal con el padecimiento, las relaciones afectivas cercanas y pensamientos.

Claves para el bienestar emocional

Durante el acompañamiento del párkinson, los especialistas de tuterapia exhortan a:

  • Trabajar con los sentimientos: Los tratamientos farmacológicos provocan los efectos secundarios ocasionando cambios en el estado de ánimo que alteran la funcionalidad general.
  • Ver el lado positivo de la vida: Hará al paciente progresar y dar un giro a su salud emocional.
  • Construir redes de apoyo: Tener una red en la que se compartan sentimientos y necesidades es complementario al tratamiento farmacológico.
  • Tener actividad cognitiva: La rehabilitación física, mental y emocional en conjunto es vital para mejorar la calidad de vida, así como mejorar la autoestima.

 

“El reconocimiento en esta nueva condición de vida y la confianza en uno mismo es fundamental al momento de encarar el padecimiento. Recordar cómo superamos algunos obstáculos pasados reforzará la capacidad de sobreponerse ante cualquier adversidad que el futuro pueda traer”, asegura Blanca Ramírez.