Como resultado de la pandemia por COVID-19, las personas están familiarizadas con las pruebas diagnósticas, una herramienta que permite a los médicos diagnosticar rápido y comenzar un tratamiento acompañado de otras indicaciones como el aislamiento, que evita la propagación del virus, entonces la propuesta es usar de la misma manera las pruebas de VIH.

Si una persona asintomática se entera de que es portadora del virus, puede modificar su comportamiento para reducir la propagación y buscar un tratamiento que pueda convertirlo en una afección crónica manejable.

Pruebas de monitoreo y rastreo de VIH

El Dr. Oscar Guerra, director médico en Abbott, explicó que “la compañía desarrolla pruebas que detectan, monitorean y rastrean el VIH. Además de atender el compromiso para que el acceso y la asequibilidad sean fundamentales y así mejorar la vida de una de cada tres personas en el mundo para 2030, con tecnologías que sean más fáciles de encontrar y usar”.

Reestructurar el enfoque hacia las pruebas diagnósticas de VIH para aumentar y facilitar el acceso permitirá diagnósticos más rápidos y que puedan estar fuera de los entornos de atención médica tradicionales.

Esto acerca a las personas a su propia información de salud, de manera rápida y precisa, en el momento y lugar en que lo necesiten, sin discriminación, sin estigma. Además, relacionan a las personas con información de su salud en tiempo real y así pueden ayudar a generar cambios de comportamiento que permitan detener las transmisiones, así como el acceso a tratamientos.

Pruebas rápidas para VIH de cuarta generación

Gracias al avance científico, hoy es posible detectar a una persona durante la fase de infección aguda, estadio donde el virus se puede propagar más fácilmente. Esto gracias a la disponibilidad de pruebas diagnósticas rápidas de VIH de cuarta generación, lo cual aumenta la posibilidad de que el tratamiento sea eficaz y también reduce la posible transmisión del VIH.

A partir del 2010, a nivel global, las nuevas infecciones de VIH han disminuido en un 31 % sin embargo, en México se estima que unas 230,000 personas son positivas actualmente.

El estimado global es de 37.7 millones de personas que viven con el VIH, de las cuales más de 28.2 millones reciben terapia antirretroviral. Incluso con el aumento significativo de las tasas de pruebas del VIH en las últimas décadas, casi 1 de cada 5 personas todavía no conocen su estado de infección , lo que continúa el ciclo de nuevas infecciones.