Antonio Morente,Sevilla.- La mejor manera de incorporar actividades preventivas y de promoción de la salud en Atención Primaria es valiéndose de mecanismos enteramente profesionales, es decir, que no vengan impuestos por gerentes u otros agentes externos. Lo más práctico, además, es facilitar el intercambio entre los propios médicos, ya que consideran que son los propios compañeros los más legitimados para influir en su práctica profesional. Éstas son algunas de las reflexiones que se extraen del estudio "Papel de los diferentes actores sociales ante la oferta de actividades preventivas y de promoción de la Salud en Atención Primaria", del que es autor Luis Andrés López Fernández, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), quien se basa en estudios de investigación para concluir que se pueden establecer pautas para la incorporación de algunas conductas al ejercicio médico en el campo de la prevención."La primera es que existen muchas más posibilidades de ser coherentes con los sistemas de valores, si se utilizan mecanismos del sistema profesional", opinión en la que coinciden los gestores y sobre todo los médicos de Atención Primaria.

Desde su punto de vista, "la participación de las Sociedades Científicas en las estrategias de cambio es una de las manifestaciones más claras". Asimismo, otra consecuencia importante se refiere al papel de los compañeros de profesión "en este proceso de enriquecer el ejercicio profesional con prácticas preventivas", sentido en el que apunta que "las sesiones clínicas y otros tipos de reuniones pueden ser el espacio para que todos estos cambios se produzcan".

"Otros instrumentos pueden ser las comisiones de calidad, grupos de mejora y otros, especialmente si son percibidos como "internos" por los profesionales". El autor señala al respecto que un instrumento que se adecua "de forma paradigmática" a esto, es el ya antiguo Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud de la semFyC, ya que "fomenta el contacto entre colegas, se sustenta en instrumentos de alta credibilidad científica y adopta el "estilo" suave de dar "recomendaciones" en lugar de establecer normas, estilo este último más propio de la cultura gerencial y administrativa".

La prevención es especialmente importante si se tiene en cuenta que puede llevarse a cabo en el momento de la consulta, el encuentro médico-paciente en el que se decide sobre el 80 por ciento de los recursos que gasta un sistema sanitario. El paciente es"el actor determinante en el campo de la promoción y prevención de salud", por lo que todas las iniciativas deberían dirigirse a que las consultas "se desarrollen de forma adecuada, con calidad, eficacia y con satisfacción de los usuarios" señala López Fernández.