Las insulinas glarginas son análogos de la insulina humana de acción prolongada, que se administra una vez al día de forma subcutánea, a cualquier hora, pero siempre a la misma hora.

Está indicada para el tratamiento de la diabetes tipo 1 y 2; en la tipo 2 se puede administrar junto con antidiabéticos orales.

Se inyecta en unidades y hay que tener en cuenta que esas unidades no son las mismas para todos los análogos de insulina, pues existe diferencia de potencia entre ellas.

La insulina humana se introdujo en el tratamiento de la diabetes a comienzo de los 80, se consideró como una ventaja la ausencia o baja potencia inmunogénica, comparada con la insulina bovina y la porcina.

Posteriormente, se desarrollaron con métodos más avanzados (bioingeniería genética), utilizando una tecnología de ADN recombinante con levaduras o bacterias, como el E. Coli, como huésped, los análogos a la insulina que tienen su misma acción.

Administración

Estos análogos son adecuados para el reemplazo de la insulina administrada de fondo o basal que se pueden administrar un o dos veces al día.

Existen 3 tipos de análogos de insulina de acción prolongada: glargina, detemir y degludec.

La glargina forma unos grumos cuando se inyecta debajo de la piel. A medida que las unidades de insulina individuales se separan del aglutinamiento, el análogo de la insulina puede absorberse dentro de la corriente sanguínea. La rotura lenta del aglutinamiento es lo que ofrece su acción prolongada.

Por su parte, la detemir se une a una proteína (albumina) en la corriente sanguínea, separándose de ella lentamente durante las 12 o 24 horas siguientes, lo que le confiere la capacidad de liberación lenta.

La degludec tiene la propiedad de formar multihexámeros tras la inyección subcutánea, que forman a un depósito soluble subcutáneo, con lo que se consigue una secreción estable y una semivida superior a las 24 horas.

Biosimilar

También está el biosimilar de la insulina glargina, que es un medicamento biológico que tiene un perfil de acción similar y una eficacia equivalente al medicamento de referencia. En general, se utiliza en la misma dosis para tratar la misma enfermedad. Si existieran precauciones específicas que deban considerarse a la hora de tomar el medicamento de referencia, en general también serán aplicables al biosimilar.

La insulina glargina se absorbe de una manera más lenta y mucho más prolongada que la insulina NPH humana. Además, no tiene pico de absorción. Su administración 1 vez al día alcanza niveles de estado estacionario 2-4 días después de la primera dosis.

Mecanismo de acción

En pacientes con diabetes mellitus tipo 1, la insulina glargina reduce la HbA1c solo con insulinización basal optimizada. Además, en los pacientes con diabetes mellitus tipo 2, tanto en combinación con antidiabéticos orales como en terapia bolo-basal, también disminuye la HbA1c y los episodios de hipoglucemia.

Tener un menor riesgo de hipoglucemia permite una mayor agresividad en la titulación de insulina, lo que facilita una mayor flexibilización de horarios, aunque se recomienda que siempre sea a la misma hora.

Interacciones

Entre las sustancias que pueden reducir el efecto hipoglucemiante se incluyen: corticosteroides, danazol, diazóxido, diuréticos, glucagón, isoniacida, estrógenos y progestágenos, derivados de fenotiazina, somatotropina, fármacos simpaticomi­méticos (epinefrina, salbutamol, terbutalina) y hormonas tiroideas.

Pueden potenciar o debilitar el efecto hipoglucemiante de la insulina los betabloqueantes, clonidina, sales de litio o alcohol. La pentamidina puede causar hipoglucemia y algunas veces puede ir seguida de una hiperglucemia.

Se ha visto que bajo los medicamentos simpaticolíticos, como los betablo­quea­­ntes, clonidina, guanetidina o reserpina,  los signos de contrarre­gulación adrenérgica pueden atenuarse o desaparecer.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Félix Rodríguez Bermudez de Castro, en Medicina Interna José Miguel Hernández Rey y en Nefrología Esther Romero Ramírez, de Algeciras; los médicos de Familia José Ramón Aragón Baliña, Manuel Muñoz-Cruzado Poce y Antonio Luna Fernández, de San Fernando; Fernando Bonilla Rovira, Clara Escolano Hortelano, Consuelo Gea Martínez y María Carmen Gema Navarro Cayuelas, de Alicante, y Catalina Cárdenes Cárdenes, Juan Ramón Peraita Aguilar, Javier Luño Comps y Ricardo Moya Medina.