El doctor Sigfrido Miracle López, jefe de Endocrinología del Hospital Ángeles de las Lomas, y el doctor Luis Gerónimo García Torres, cirujano oncólogo de cabeza y cuello, ayudan a los médicos y pacientes a determinar dónde comienza y termina el trabajo de los diferentes especialistas que tratan el cáncer de tiroides.

El cáncer de tiroides es el más frecuente de los tipos endocrinológicos y aunque es de baja prevalencia, se calcula un registro del 1 por ciento del total de cánceres y su diagnóstico es difícil de manera directa, ya que según los expertos, suelen encontrarse en algún estudio ajeno a la tiroides y posteriormente se manda con un especialista.

En primer instancia el trabajo del endocrinólogo consiste en tener diagnosticar el tipo de nódulo, es decir, debe realizar lo estudios pertinentes que puede ser desde una ecografía tiroidea, ultrasonido hasta una biopsia con una punción de aspiración con aguja fina. En ocasiones puede diagnosticarse por el tamaño del mismo pues se sabe que si el nódulo excede los 8 o 10 centímetros, comentó el doctor Sigfrido Miracle López.

De acuerdo con estos resultados puede saberse si el nódulo es cancerígeno o benigno (como es el 95 por ciento) y cuál será el tratamiento a seguir aunque los cirujanos aseguran que el único diagnóstico se revela hasta la tiroidectomía total, pues hay ocasiones que al dejar al descubierto las glándulas, se observa si hay más nódulos que no fueron visibles en los estudios imagenológicos anteriores.

El endocrinólogo y el oncólogo especialista en cabeza y cuello coinciden firmemente en que la piedra angular del tratamiento para el cáncer de tiroides es la cirugía sobre todo si hay un rápido crecimiento del mismo.

Cuando un endocrinólogo detecta un nódulo sospechoso y confirma con los resultados de las pruebas, está obligado a remitir al paciente con un oncólogo, éste puede ser o no un experto en cabeza y cuello o no, el doctor Gerónimo García, menciona que en México hay muy pocos especialistas en cáncer de cabeza y cuello y aunque la prevalencia sea baja, no hay suficientes especialistas como la población necesita.

También comentó que todo endocrinólogo u oncólogo puede prepararse en esta especialidad en los congresos que organiza la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello y la Sociedad Mexicana de Oncología, en las cuales también hay sesiones académicas.

Cabe destacar que el trabajo del endocrinólogo no termina en el diagnóstico, sino que necesitan un tratamiento posterior como yodo radiactivo  que quema las células cancerígenas de manera microscópica, o el tratamiento hormonal supresivo en que los pacientes necesitan tomar hormona tiroidea cada día después de la cirugía.

Después de la cirugía de manera periódica se necesitará realizar una ecografía tiroidea de manera periódica y pruebas de sangre para medir niveles de tiroglobulina y anticuerpos antitiroglobulina para detectar tejido tiroideo tumoral.

Ambos expertos coinciden en la sobre vida del cáncer de tiroides puede ser muy larga siempre y cuando el tipo de cáncer no se expanda a otras zonas.