La uveítis, o inflamación intraocular, es la inflamación de la capa intermedia del ojo, la úvea, una membrana que envuelve el interior del globo ocular. Puede afectar exclusivamente a la región ocular y periocular o asociarse a enfermedades sistémicas. La Dra. Camelia Ibnoulkhatib, del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, explica que “es una de las causas de ceguera más importantes en el mundo”, hasta el punto de causar alrededor del 12 % de los nuevos casos de ceguera. Se dan cerca de 100 casos por cada 100.000 habitantes, explica. La etiología de estos cuadros es muy variada. Entre los diversos tipos de factores causantes de la uveítis están:

  • Las enfermedades infecciosascomo la toxoplasmosis (trastorno provocado por un parásito que causa calcificaciones en el organismo y que se enquista en la retina) pueden dar lugar a la causa más común de uveítis: coriorretinitis infecciosa. “Este proceso deriva en una paulatina destrucción de la retina que sí afecta a la mácula (parte central de la retina) y puede provocar una pérdida importante de visión de tipo irreversible”, asegura la doctora.
  • Las enfermedades óseas o reumáticas,de origen inflamatorio y no degenerativo, que afectan principalmente a jóvenes. Por ejemplo, la artritis idiopática juvenil (AIJ) o la espondilitis anquilosante. Además, apunta la oftalmóloga, se considera como el síntoma extraarticular más frecuentes en la evolución de las espondiloartropatías.
  • Enfermedades autoinmunes causadas por virus, gérmenes o factores ambientales, como la sarcoidosis o la enfermedad de Behçet, una patología de origen desconocido que provoca llagas y alteraciones cutáneas.
  • Traumatismos.
  • Uveítis o inflamaciones intraoculares causadas por un determinado código genético asociado a la enfermedad.

Síntomas que hacen sospechar

Hasta que no aparecen signos externos, la uveítis no puede diagnosticarse. “Con los primeros síntomas es importante acudir a su oftalmólogo de inmediato”, asegura la doctora.

Los síntomas de la uveítis son diferentes según la zona de la úvea que se encuentra afectada:

  • Si se trata de la parte anterior, se puede notar una mayor sensibilidad a la luz (fotofobia), enrojecimiento de los ojos, visión borrosa o dolor ocular.
  • Si la zona afectada es la parte posterior, es probable que no se note el dolor, aunque sí una pérdida de visión.

Algunos de estos síntomas pueden aparecer también en otras enfermedades oculares. Por eso es importante acudir al oftalmólogo para establecer cuanto antes el diagnóstico y el tratamiento correcto.

Tratamiento de la uveítis

Existen diferentes tratamientos, según la tipología y localización de la uveítis:

  • La uveítis anterior se trata, en la mayoría de casos, con colirios antiinflamatorios.
  • La uveítis posterior no infecciosa se trata con cortisonaadministrada por vía oral o mediante infiltraciones alrededor del ojo.
  • Las formas crónicas de uveítis pueden requerir el uso de fármacos inmunomoduladores.
  • La cirugía no es un tratamiento habitual para curar la uveítis, pero puede ser eficaz para tratar las complicaciones asociadas como las cataratas o el glaucoma (que afectan al segmento anterior), el desprendimiento de retina y, en algunos casos, opacidades del cuerpo vítreo.

 

“Es importante resaltar que el médico que valora y diagnostica la uveítis sea el oftalmólogo, pero las características especiales de muchos de los cuadros de inflamación ocular, sobre todo las relacionadas con enfermedades autoinmunes y reumatológicas, hacen que para su abordaje, diagnóstico y tratamiento sea conveniente el trabajo conjunto entre reumatólogos y oftalmólogos. Gracias a este abordaje común, mejora la capacidad diagnóstica y terapeútica de esta enfermedad”, afirma la doctora.

La adherencia es importante

La otgalmóloga enfatiza sobre lo importante que es el cumplimiento correcto del tratamiento, tanto si se trata por medio de gotas oculares como si el tratamiento es por boca. “En muchas ocasiones, las gotas oculares se deben poner de forma frecuente, sobre todo al inicio del episodio. Algunas dejan dilatada la pupila todo el día y limitan la actividad diaria. Pero es imprescindible hacerlo de forma correcta para el control de la inflamación y evitar complicaciones”, señala.

Y lo mismo con el tratamiento oral. Se suele optar por este cuando la uveítis es más grave, por lo que el cumplimiento es más importante.

“Se deben mantener las visitas de seguimiento, ya que el control de la inflamación ocular con el tratamiento requiere un seguimiento estrecho, especialmente las primeras semanas. Según sea la evolución del tratamiento, este va disminuyendo e incluso se puede suspender”, explica la Dra. Camelia Ibnoulkhatib.

“Pero la uveítis –continúa– es un cuadro que suele evolucionar en brotes, por lo que, a pesar del control de la inflamación, en muchas ocasiones se requiere seguimiento periódico. Si hay algún brote, se recomienda acudir a urgencia”. Durante estos brotes, no se permite el uso de lentillas, hasta que hayan pasado y la enfermedad esté inactiva.

De cara al tratamiento, la oftalmóloga resalta que es importante dejar el tabaco. “Fumar de forma regular hace que la probabilidad de que una persona padezca esta enfermedad a lo largo de su vida se vea aumentada hasta dos veces, así como agravarla en las personas que ya la sufren. Los cigarrillos contienen radicales libres que pueden llevar a la inflamación vascular o al desarrollo de enfermedades sistémicas, dos de los desencadenantes de la uveítis”, asegura.

Escuchar al paciente

Como conclusión, la Dra. Camelia Ibnoulkhatib destaca que en la uveítis no siempre se puede llegar a un diagnóstico. “De hecho, en muchas ocasiones nos quedamos sin ponerle un nombre a la enfermedad y nos pasa en más de la mitad de los casos según las últimas estadísticas, por lo que muchos pacientes se sienten muy frustrados”.

“Un paciente con uveítis o inflamación intraocular es un paciente al que hay que escuchar, sobre todo es importante establecer una buena relación de confianza con él. Además de saber que el paciente va a entender lo que le estamos explicando, hay que dedicarle todo el tiempo necesario para poder preguntarle sobre sus antecedentes, por las pruebas complementarias que le han hecho y cómo ha ido evolucionando la enfermedad”, añade.

Sobre todo, porque, de forma general, no son pacientes que se vayan a diagnosticar a la primera, sino que los oftalmólogos necesitan verlos más veces. “Por eso mismo es importante ganarse la confianza del paciente. Es fundamental para poder ofrecerles la atención que necesitan”, concluye.