La incidencia de melanoma cutáneo en España está aumentando. Entre 2002 y 2022, la tasa de incidencia anual ajustada por edad por cada 100.000 personas se ha incrementado tanto en hombres como en mujeres. En concreto, ha pasado de 10,5 a 16,3 casos en mujeres y de 10,8 a 14,6 en hombres. Esto supone un incremento anual del 2,5 y del 1,6 por ciento respectivamente. Así lo refleja la infografía sobre “Melanoma cutáneo en España".

Se trata de una iniciativa de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) y la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).  En concreto, es fruto del convenio de colaboración firmado en 2018 por REDECAN y SEOM. De esta forma, se trata de la primera de una serie que realizará el Grupo de Trabajo constituido por ambas organizaciones. Todo ello con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia de la prevención primaria en cáncer. En ella, han colaborado también el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

Melanoma cutáneo en España

Según este informe, se estima que en 2022 se contabilizarán 7.474 casos nuevos de melanoma cutáneo en España. Esto supone una incidencia de 16 casos por cada 100.000 personas/año. Así, se estima que 4.097 mujeres y 3.377 hombres serán diagnosticados de esta patología.

Esto sitúa al melanoma cutáneo como el noveno cáncer más frecuente en las mujeres y el onceavo en los hombres. Por edades, el grupo que se estima que tendrá una mayor incidencia es el de 65 o más años con un 44 por ciento de los casos. Le sigue el de45 a 64 años con un 39 por ciento. Por último, el de 0 a 44 años con un 17 por ciento.

Respecto a la mortalidad cabe destacar que en 2020 se contabilizaron 1.079 defunciones por melanoma cutáneo. De las mismas, 655 fueron en hombres y 424 en mujeres. Estas cifras sitúan al melanoma cutáneo como el 18.º cáncer más mortal en mujeres y en el 21.º en hombres. Además, se observa que en los hombres la tasa de mortalidad ha aumentado un 0,4 por ciento anual entre 2002 y 2020. Mientras, en las mujeres ha disminuido un 0,4 por ciento. Por edades, los mayores de 65 años son los que tienen la cifra más alta de defunciones, un 70 por ciento. En concreto, frente al grupo de 45 a 64 años que tiene un 23 por ciento y el de 0 a 44 que es del 7 por ciento.