La radiómica es una ciencia ómica que extrae, por medio de algoritmos computacionales, parámetros cuantitativos en las imágenes médicas. El objetivo es detectar y medir aquellas características inapreciables a la observación directa, llamadas “características radiómicas”. De esta forma, es posible asociarlas a estados fisiológicos concretos.

No obstante, pese a los avances en la resolución de las imágenes médicas, existe todavía información relevante para la toma de decisiones clínicas que no es visible al observador. Para profundizar en las posibilidades de la radiómica en este sentido, la Fundación Instituto Roche ha publicado el ‘Informe Anticipando: Radiómica.

Se trata de un nuevo trabajo del Observatorio de Tendencias en la Medicina del Futuro. Como aporta la directora gerente de la Fundación Instituto Roche, Consuelo Martín de Dios, el desarrollo de nuevas tecnologías computacionales que permiten la obtención de información radiómica ha sido fundamental para la Medicina Personalizada de Precisión. “La radiómica pretende informar de la predisposición, presencia o pronóstico de enfermedades. De esta forma, puede emplearse para la selección de pacientes candidatos a tratamiento y ofrecerles mejores opciones terapéuticas de manera personalizada”.

Las claves de la radiómica

El coordinador del Informe es el director del Área Clínica de Imagen Médica del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, Luis Martí-Bonmatí. Tal y como aclara, “cuando estudiamos un tumor pancreático con un TAC, además de que el radiólogo informe de su tamaño y resecabilidad, los estudios de radiómica sobre estas imágenes nos van a decir con mayor precisión si el paciente es susceptible o no de cirugía de rescate, si va a desarrollar una recidiva a corto plazo o metástasis en los próximos tres meses”.

De esta forma, esta ciencia ómica se presenta como una herramienta de apoyo en la investigación y en la práctica clínica. Según asevera el coordinador del Informe, ofrece múltiples aplicaciones en áreas como la oncología, las enfermedades reumatológicas o las neurodegenerativas. “Por ejemplo, a través de las imágenes del hígado y del tumor podemos saber si se va a desarrollar a corto plazo metástasis hepáticas. Así, permite ver cambios muy sutiles en la imagen que se relacionan con los nichos premetastásicos. Incluso puede detectar alteraciones antes de que las lesiones sean evidentes macroscópicamente para el radiólogo. Eso cambia enormemente la estadificación de los pacientes”, concluye.