Inmunólogos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) han descubierto la dinámica de la inmunidad adaptativa en la tuberculosis al comprobar que la respuesta inmunitaria adaptativa contra el ‘Mycobacterium tuberculosis’ -bacteria patógena que la causa- madura con el tiempo, según publican en la revista ‘Cell Reports’.

A diferencia de otras enfermedades infecciosas que afectan a los pulmones, la respuesta inmunitaria para combatir las infecciones de tuberculosis (TB) se desarrolla al menos dos veces más lentamente. Hasta hace poco, la interacción dinámica entre las bacterias y el sistema inmunitario del huésped seguía sin estar clara, lo que dificultaba el desarrollo de terapias eficaces contra la enfermedad, que mata a más personas en todo el mundo que el VIH/SIDA y es la segunda en importancia después del COVID-19.

Retraso en la respuesta inmunitaria adaptativa

El primer subconjunto de linfocitos T que combaten la infección no se vuelve plenamente activo hasta tres meses después de la infección, y la aparición de un segundo subconjunto de células T a los cinco meses de la infección puede contribuir a la eliminación y recuperación de la bacteria.

Este retraso en la respuesta inmunitaria adaptativa explica en parte por qué las infecciones de tuberculosis se afianzan fácilmente en los pulmones del huésped y sugiere que las estrategias de vacunación contra la tuberculosis deberían ajustarse para preparar las respuestas de las células T y ponerlas en marcha en las primeras fases de la infección, garantizando así la rápida eliminación de las bacterias patógenas.

"Las infecciones de tuberculosis pulmonar pueden comenzar con una sola bacteria que se divide en cientos de miles de bacterias en el transcurso de cuatro a seis semanas. Entre ese momento y las 10 semanas posteriores a la infección no se produce una gran eliminación de bacterias –explica la autora principal, la doctora JoAnne Flynn, distinguida profesora de microbiología y genética molecular de la Universidad de Pittsburgh–. En nuestro estudio, queríamos averiguar qué cambios se producen en el entorno inmunitario del pulmón a lo largo del tiempo que le permiten acabar controlando la infección de tuberculosis".

Aunque la tuberculosis es relativamente infrecuente en Estados Unidos, sigue siendo una preocupación importante en muchos países del mundo, y afecta de forma desproporcionada a los habitantes de los países en desarrollo.

La tuberculosis es una grave enfermedad respiratoria causada por bacterias que se propagan y expanden lentamente al entrar en los pulmones a través de las vías respiratorias, causando cicatrices e inflamación pulmonar, tos intensa y dolor en el pecho. Para bloquear el crecimiento de las bacterias, el cuerpo responde creando barreras celulares llamadas granulomas, esferas organizadas de grupos celulares formados por células inmunitarias que son un signo revelador de la tuberculosis.

Y aunque la mayoría de las personas sin condiciones de salud subyacentes pueden controlar las infecciones de TB y permanecer asintomáticas sin asistencia médica, aquellos con sistemas inmunológicos debilitados, como las personas con VIH/SIDA o los enfermos de COVID-19, corren un alto riesgo de desarrollar complicaciones y sucumbir a la enfermedad.

Vacuna frente a la tuberculosis

La única vacuna ampliamente utilizada contra la tuberculosis, denominada vacuna del bacilo de Calmette-Guérin (BCG), se administra a los recién nacidos en las primeras horas de vida. Sin embargo, la vacuna BCG tiene una eficacia limitada y no previene las infecciones en los pulmones.

Los trabajos anteriores de Flynn demostraron que la administración de la vacuna BCG por vía intravenosa, en lugar de la tradicional inyección bajo la piel, ofrece una protección casi completa contra las infecciones de tuberculosis en monos. El nuevo estudio permite comprender cómo podría funcionar esta estrategia de vacunación al acelerar la respuesta de las células T en los pulmones para que puedan acabar rápidamente con la infección.

Al detectar los granulomas de la tuberculosis en los pulmones de los macacos mediante una técnica de imagen de última generación que permite escanear los pulmones de los animales vivos en tiempo real y seguir el desarrollo de los granulomas a medida que avanza la infección, los investigadores pudieron aislar los granulomas en diferentes momentos tras la infección.

Después de extirpar cuidadosamente los granulomas y cuantificar su composición celular, los investigadores descubrieron que los actores clave de la inmunidad adaptativa, los linfocitos T CD8+, se activan a los tres meses de la infección y se les unen los linfocitos T CD4+, que contribuyen a la eliminación de la infección a los cinco meses.

La aparición de estas células T activadas está inversamente correlacionada con el número de bacterias vivas contenidas en el granuloma, lo que sugiere que estas células desempeñan un papel fundamental en el control bacteriano.

"Nuestro trabajo puso de manifiesto el momento en que evoluciona la respuesta inmunitaria adaptativa y la eliminación de las bacterias en la tuberculosis –subraya la primera autora, la doctora Nicole Grant, becaria postdoctoral en Pitt–. Aprovechar ese conocimiento para aumentar el número de células T funcionales en los primeros días de la infección y conseguir que respondan y contengan el crecimiento bacteriano más rápidamente es clave para crear una terapia que pueda acabar con la infección en su inicio".