Investigadores del Moffitt Cancer Center (Florida, Estados Unidos) han revelado que la creación de un entorno inmunosupresor es clave para la progresión de los adenomas colorrectales benignos a carcinomas malignos invasivos.

Los hallazgos se han publicado en ‘Nature Communications’ y los científicos han utilizado modelos matemáticos para caracterizar la interacción entre la supresión inmunitaria, el bloqueo inmunitario y la antigenicidad.

“Los programas de detección de cáncer de intestino detectan aproximadamente cinco adenomas de alto riesgo por cada cáncer encontrado y la vigilancia endoscópica longitudinal de los adenomas revela que menos del dos por ciento de los adenomas progresan a cáncer en tres años. En consecuencia, parece haber un ‘obstáculo evolutivo’ sustancial que debe superarse para que un adenoma se vuelva invasivo”, ha comentado la autora principal ddel estudio, Sandy Anderson.

Obstáculo para que un adenoma se vuelva invasivo

Los investigadores han centrado su análisis en las interacciones entre las células inmunitarias y las células cancerosas, incluidos los procesos de bloqueo inmunitario, supresión inmunitaria y antigenicidad. Durante el proceso de bloqueo inmunitario, las células bloquean la acción de las células inmunitarias, como las células T, lo que provoca la inhibición de la actividad inmunitaria.

Durante la supresión inmunitaria, las células inmunitarias circundantes, como los macrófagos M2, se infiltran en el área del tejido para suprimir una respuesta inmunitaria. Estas células inmunitarias también pueden producir factores que contribuyen al crecimiento de células cancerosas.

Finalmente, la antigenicidad se refiere a los niveles de marcadores proteicos específicos de tumores que se muestran en las células tumorales y que pueden ser reconocidos por las células inmunitarias. Las células inmunitarias pueden entonces dirigirse a las células tumorales para su destrucción.

Así pues, se ha descubierto que el escape inmunológico representa un “cuello de botella” a través del cual los adenomas precancerosos deben pasar para progresar a un carcinoma maligno, una hazaña que se logra con mayor frecuencia mediante la construcción de un nicho inmunosupresor. Los adenomas tienen bajos niveles de inmunosupresión, grandes infiltrados de células T citotóxicas y una gran cantidad de antígenos altamente inmunogénicos que pueden ser reconocidos por las células inmunitarias.

Estas características se combinan para evitar que los adenomas progresen a carcinomas. Los adenomas que comienzan a progresar hacia un estado maligno lo hacen creando un nicho rico en células inmunosupresoras y citocinas, lo que impide que el tumor sea eliminado por las células inmunitarias depredadoras. A medida que el tumor maligno temprano continúa progresando, aumentan los niveles de células inmunosupresoras y citoquinas.

“Dado que el nicho inmunosupresor es fundamental para la progresión y la persistencia, la reingeniería del microambiente hacia un fenotipo inmunocaliente puede resultar una forma eficaz de inmunoterapia”, ha comentado el científico Chandler Gatenbee.