Redacción, Madrid.-En España, la insuficiencia cardíaca crónica se sitúa en el primer lugar de la escala de ingresos hospitalarios de la población adulta, con una media de 80.000 casos por año, además de constituir la tercera causa de muerte cardiovascular, por detrás de la cardiopatía isquémica y la enfermedad cardiovascular, con el consiguiente coste económico para el sistema sanitario.

Este incremento, según los expertos, está asociado en gran parte al envejecimiento de la población, y a dos de sus causas más frecuentes como la hipertensión arterial y la cardiopatía isquémica.

Ante la situación, médicos de A.P. y de A.E, han trabajado conjuntamente con el fin de poner al alcance de los profesionales unos indicadores y criterios de calidad exigibles a los pacientes con ICC, para mejorar la calidad asistencial del enfermo en la práctica clínica diaria. El resultado ha sido la "Guía de Calidad de Insuficiencia Cardíaca", un manual realizado con el aval científico de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN), en colaboración con AstraZéneca, que fue presentado en el recién celebrado XXVI Congreso de esta Sociedad Científica.

Según los expertos participantes en esta Guía, "resulta imprescindible que los médicos de A.P. puedan contar con unos indicadores que les permitan valorar la calidad de la atención prestada al paciente con este tipo de patologías y realizar una correcta prevención, diagnóstico y tratamiento de la IC".

Así, mediante la realización de una correcta anamnesis, una apropiada exploración física y unas exploraciones complementarias elementales practicables en el primer nivel asistencial, el médico de familia "puede y debe tomar decisiones diagnósticas y terapéuticas razonablemente certeras", en opinión de estos autores.

Otro de los aspectos que se ponen de manifiesto en este manual es la necesidad del trabajo conjunto entre médicos de A.P. y de A.E. para lograr el cumplimiento terapéutico, mejorar la asistencia prestada a los pacientes con IC y disminuir su elevada morbimortalidad. Así, tal como se indica, "pese a que la evaluación inicial deba ser realizada por el cardiólogo, el médico de A.P. deberá encargarse de confirmar el diagnóstico, identificar la etiología, establecer el plan de tratamiento y revisiones, así como del seguimiento y control posterior de los pacientes con esta patología cardiovascular".

Finalmente, la metodología que propone la Guía para la medición de la calidad en la detección, el diagnóstico, la evaluación y el seguimiento del paciente con ICC se basa en cuatro parámetros: dimensiones a medir, herramientas para la medición, fuentes y tipos de datos. Por tanto, para medir la calidad asistencial es necesario contar con un criterio, un estándar y un indicador de calidad, según han concretado los responsables del manual.