La insulina glargina tiene un mecanismo de acción que consiste en introducir la glucosa en el interior de la célula junto con el potasio, disminuyendo así la glucemia en sangre. Se emplea para el control de la diabetes tipo 1 y tipo 2. Su pauta es de una única inyección subcutánea al día con efecto mantenido sin picos de 24 horas.

Se puede combinar con insulina rápida si fuera necesario para controlar la glicada y glucemia postprandial.

Es un análogo de la insulina humana que se obtiene por tecnología de ADN recombinante de Escherichia coli en el que se ha sustituido aspargina por glicina en la posición 21 de la cadena A y se han añadido dos moléculas de arginina en la posición 30 de la cadena B. Cultivos de esta bacteria a gran escala producen esta insulina sintética idéntica a la humana y que no produce rechazo a largo plazo.

Inyección subcutánea

Se ha diseñado para que tenga baja solubilidad a un pH neutro. Tras su inyección en el tejido subcutáneo, la solución ácida es neutralizada, dando lugar a la formación de microprecipitados a partir de los cuales se liberan continuamente pequeñas cantidades de insulina glargina, proporcionando un suave y predecible perfil de concentración/tiempo sin pico, con una duración de acción prolongada.

En los ensayos clínicos, la insulina glargina ha demostrado un gran control de la HbA1c y la glucemia basal. Además, tiene una menor incidencia de hipoglucemia nocturna que con otras insulinas.

La administración de glargina por la mañana se ha asociado a un mejor control glucémico y menor incidencia de hipoglucemias nocturnas que cuando se administran glargina o NPH por la noche.

Evidencia científica de la insulina glargina

Glargina y biosimilar de glargina se consideran de elección por haber mostrado eficacia en el control glucémico. El estudio ORIGIN (Outcome Reduction with Initial Glargine Intervention) se llevó a cabo en 12.537 participantes con alto riesgo cardiovascular y se constató que la insulina glargina no alteró el riesgo relativo de enfermedad CV y mortalidad CV cuando se comparó con el tratamiento estándar.

Estabilidad

La insulina permite que la glucosa ingrese a todas las células de su cuerpo y se use como energía. La insulina glargina es la más estable en cuanto a farmacocinética se refiere. Su inicio se sitúa entre las 2 y 4 horas, no consta de un pico y su duración es de 20 a 24 horas. Esta insulina es utilizada en pacientes diabéticos tanto tipo 1 como tipo 2 para lograr un control glucémico a lo largo del día y en especial por la noche para evitar el riesgo de hipoglucemias nocturnas.

La insulina glargina tras su administración, por vía subcutánea, produce un perfil de concentración plasmática, sin picos a lo largo de 20-24 horas; su acción comienza de 1-2 horas después de su administración.

Otros beneficios de la insulina glargina

La insulina glargina produce menor riesgo de hipoglucemia, menos aumento de peso, y mejor control de la glucemia en ayunas y de la glicada por su perfil de acción más suave y sin picos, menor variabilidad en su absorción que la NPH y porque reproduce mejor la secreción basal fisiológica de insulina. También puede interactuar con diferentes fármacos, lo que puede modificar sus efectos farmacológicos.

Puede administrarse a cualquier hora, aunque siempre a la misma hora. Todos los tipos de insulina tienen ingredientes adicionales que impiden que surjan bacterias y ayudan a conservar el equilibrio neutral entre ácidos y bases.

La insulina tiene tres características fundamentales, el tiempo de inicio, que es el tiempo que transcurre antes de que la insulina llega a la sangre y comienza a bajar el nivel de glucosa; el punto pico o de acción máxima, que es cuando la insulina tiene su máxima potencia con respecto a la reducción de glucosa en la sangre, y la duración, que es el tiempo que la insulina continúa reduciendo el nivel de glucosa.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Javier Torrecillas Cabrera, Daniel Cobo Navarro, Rafael Montes Torres, Jorge Manuel Romero Requena, Antonio Macías Corbacho y José Luis Cidra Gordillo.