El futuro de la atención sanitaria va a pasar por la incorporación de la inteligencia artificial (IA) a muchos de los procesos por su carácter interdisciplinar y su transversalidad. Sin olvidar la importancia de “su aplicación para avanzar hacia una nueva medicina 5P: más preventiva, participativa, personalizada, predictiva y poblacional”, tal como ha señalado Carmen González Madrid, presidenta de Fundación Merck Salud.

Unas declaraciones que ha hecho en la presentación virtual de la monografía ‘Inteligencia Artificial en el campo de la Salud. Un nuevo paradigma: aspectos clínicos, éticos y legales’, en la que han participado elaborada por 14 profesionales médicos especializados en IA.

González Madrid ha destacado que la inteligencia artificial aplicada a la Medicina puede ayudan a diseñar nuevos fármacos reduciendo los tiempos y costes de producción, a reducir errores de diagnóstico, mejorar la prevención y ofrecer un tratamiento más personalizado de las enfermedades más prevalentes.

Aplicaciones de la inteligencia artificial

“Estos beneficios están presentes hoy en día a pequeña escala en las interconsultas por videollamada en el quirófano o en el desarrollo de Xenobots que proceden de células vivas de embriones de rana, que pueden servir para una administración más inteligente de medicamentos”, ha señalado la presidenta de Fundación Merck Salud.

En este ámbito, también hay que hablar de la importancia que puede jugar el BigData y el análisis de datos en el uso de la medicina, con avances importantes en la anticipación de diagnósticos e intervenciones.

En la actualidad, ya se valora el uso de la inteligencia artificial en oncología, en el manejo de enfermedades neurológicas, en la reproducción humana asistida o en la genómica del cáncer, entre otros. Precisamente, en el ámbito de la genómica en la oncología de precisión, el oncólogo Jesús García-Foncillas, destaca que “cada tumor es único y ninguno se ajusta a un protocolo, ahí es donde puede incidir la IA para hacer desarrollar tratamientos y diagnósticos perdonalizados”, afirmó.

No obstante, y pese a que ya está presente en todas estas herramientas, la inteligencia artificial aún tiene mucho recorrido y será imprescindible en la medicina del futuro ayudando a dotar de más calidad la relación médico-paciente.

Complejidad de implantación

Jaime del Barrio, presidente de la Asociación Salud Digital, ha referido a las dificultades de las organizacionales españolas en el uso de la inteligencia artificial, los riesgos técnicos a los que se enfrenta la medicina en su uso y la escasez de recursos humanos especializados en esta materia, como algunas de las dificultades de la implantación de la IA en el Sistema Nacional de Salud.

“Debemos luchar para que la formación de los futuros profesionales se acerque aún más a lo que la sociedad necesita: una atención más precisa y personalizada, ayudada de las nuevas tecnologías”, señala Del Barrio. “Estamos viviendo un cambio cultural necesario, que debe estar liderado por los profesionales sanitarios para redundar en una mejora de la calidad de los pacientes”, añade.

Problemas éticos

Otro de los obstáculos a los que se enfrenta la implantación de esta nueva tecnología es a la resolución de los problemas éticos que puede plantear. En ese sentido, Fernando Abellán, Director de Derecho Sanitario Asesores y coordinador de la monografía presentada, subraya “la necesidad de insistir en las consecuencias del uso de la IA para asegurarnos que se respetan derechos y valores de nuestra sociedad”.

El actual contexto de la pandemia ha disparado la utilización de los servicios de videoconsulta, “lo que hace necesario que se creen nuevos protocolos de actuación”, indica.

Por su parte, Federico de Montalvo, presidente del Comité de Bioética de España, ha analizado los riesgos que pueden suscitar las nuevas tecnologías, como por ejemplo la ciberseguridad. En ese contexto, se pregunta se estamos preparados jurídicamente para enfrentarnos a este desafío. Como respuesta, De Montalvo apuesta por “trabajar en un marco de gobernanza que implique a Farmaindustria, los poderes públicos y los pacientes”.