Los datos son un elemento vital que fluye en la sociedad actual, pues todo tiene una presencia digital, es decir, puede ser monitorizado y analizado. La tecnología que llevamos con nosotros, los conocidos como dispositivos wearables, y el Internet de las cosas (IoT) tienen el potencial para revolucionar nuestra forma de pensar y de relacionarnos. Al acostumbrarnos a “llevar puesta” la tecnología, hemos convertido la disponibilidad de datos en un elemento fundamental de nuestra actividad cotidiana.

El Internet de las cosas: una aplicación al ámbito sanitario

El Internet de las cosas es la mejor opción si queremos introducir la tecnología en el mundo de la atención sanitaria. Los dispositivos wearables pueden proporcionar información en directo sobre el estado de salud del usuario del dispositivo, lo que ayuda a la hora de alertar a los profesionales sanitarios y a los propios usuarios de cualquier riesgo para su salud antes de que el problema sea mayor. Un escáner de bolsillo, como el Scanadu Scout, permite que una persona lleve a cabo un chequeo médico básico por su cuenta desde casa. Esto supone que no tenga la necesidad de ir al hospital si sólo padece molestias de escasa gravedad. Además, ofrece datos precisos para el diagnóstico en el caso de que el paciente requiera un tratamiento. La posibilidad de acceder al conjunto de conocimientos internacionales sobre salud y ofrecer dicha información a los usuarios a través de los dispositivos y de la nube ayuda de forma significativa al propio proceso diagnóstico. Hoy en día, es común buscar en Internet los síntomas de una enfermedad y llevar a cabo un primer diagnóstico sin necesidad de un profesional sanitario, práctica poco recomendable.

Los dispositivos inteligentes también ofrecen un campo de posibilidades en el ámbito de la Medicina preventiva. Las aplicaciones en la nube, combinadas con los dispositivos wearables, permiten a los aficionados al deporte llevar un control de su estado y consultar tablas en Internet con su peso, frecuencia cardíaca y otras estadísticas que les ayudan a alcanzar los objetivos que han fijado para su estado físico y de salud. Tecnologías de uso diario y dispositivos inteligentes portátiles proporcionan a los usuarios objetivos que les ayudan en la medición de su actividad física para prevenir el riesgo de obesidad, diabetes y otros problemas de salud relacionados con el peso.

La movilidad juega un papel cada vez más importante en el cuidado de la salud. El Internet de las cosas, las aplicaciones para el cuidado de la salud y las que permiten llevar un control de la dieta desde los dispositivos portátiles suponen un tsunami de datos para las organizaciones dedicadas a la asistencia sanitaria. Algunos de estos datos son fundamentales y es necesario registrarlos pero hay mucha información puntual que puede descartarse. En el campo médico, gran parte de los datos, si es que no todos, deben conservarse con frecuencia durante la totalidad de la vida de la persona e incluso después. El uso de los datos dentro de la atención sanitaria es esencial y nunca antes había sido tan necesario mantener una elevada accesibilidad a los mismos.

La investigación médica requiere acceso a largo plazo a datos para poder identificar las tendencias que quizás no resultan evidentes en el momento en el que se recopila la información. El análisis a largo plazo es lo que permite identificar patrones y actuar conforme a esa información. Los datos también se han utilizado para seguir las mutaciones e intentar minimizar el impacto potencial de dichos cambios.

La empresa permanentemente activa

Mientras el Internet de las cosas pasa por el proceso de transformación hasta convertirse únicamente en «cosas», el volumen y la importancia de los datos relacionados con el estado de la salud seguirán aumentando. La disponibilidad de datos sustenta nuestra salud y nuestro futuro.

Las empresas tienen la necesidad de disponer de acceso fiable a los datos en todo momento. No debemos olvidar que el tiempo de inactividad conlleva un coste económico. Por ejemplo, la duración anual media del tiempo de inactividad es de aproximadamente diecisiete horas distribuidas entre un promedio de trece interrupciones temporales de servicio al año. Estas interrupciones temporales de servicio cuestan a las empresas hasta diez millones de dólares al año en tiempo de inactividad y potencialmente hasta dos millones de dólares en datos que no se pueden recuperar. En un hospital, la pérdida de datos en una situación crítica puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. La disponibilidad de los datos es de una importancia vital y las interrupciones temporales de servicio, cuando tienen lugar, no deberían durar más que unos segundos o minutos.

La tecnología inteligente está más presente que nunca en las instituciones sanitarias. Algunos hospitales han comenzado a implementar “camas inteligentes” en sus instalaciones, camas que detectan cuándo están ocupadas o cuándo un paciente está intentando levantarse. Además, ofrecen el soporte necesario para ahorrar a las enfermeras la interacción manual: las camas cuentan con un software que interpreta los cambios de presión de las diferentes partes del cuerpo del paciente identificando los movimientos, por muy leves que sean, y enviando señales a un ordenador que se encarga de mover los elementos de la cama de forma lateral y/o vertical.

Otro ejemplo de tecnología inteligente enfocada a la salud es el dispensador de medicamentos en casa, que carga los datos automáticamente a la nube cuando el enfermo no se toma la medicación. En caso de que esto ocurra el equipo de atención médica es alertado. ¿Qué ocurriría si se produce un fallo en el servidor y se pierden momentáneamente los datos? En el caso de las empresas, sabemos que los costes por pérdida de datos superan los dos millones de dólares al año, sin embargo, en las organizaciones sanitarias el coste va más allá de lo meramente económico, pudiendo afectar directamente a la salud de las personas.

Es importante que las compañías sean conscientes de que no sirve de nada contar con bases de datos completas y actualizadas si no pueden disponer de ellas en todo momento. La disponibilidad continua es crucial hoy en día. La encuesta global a CIOs Veeam Data Center Availability Report 2014 (informe mundial sobre la disponibilidad de datos) concluyó que el 82  por ciento de los directores de TI admitieron que no son capaces de satisfacer la necesidad de acceso continuo a la infraestructura de TI de su organización. El problema de la disponibilidad limitada conduce a pérdidas, disminución de la productividad y la pérdida directa de datos debido a la imposibilidad de recuperación de copias de seguridad.

En la actualidad, estos desafíos se suman a contextos de crisis. En un entorno económico ajustado, las empresas necesitan garantizar al cien por cien que la infraestructura de TI de la empresa no va a fallar en un momento crítico. La fiabilidad y la estabilidad del sistema informático, que proporciona acceso inmediato ininterrumpido a los archivos y aplicaciones, permite a las empresas ofrecer disponibilidad continua (Always-On Business) y se convierte en una de las áreas clave y críticas de trabajo. Este concepto, que sustituyó al antiguo paradigma de trabajo de “5 días, 8 horas”, radica en la disponibilidad de datos y aplicaciones las 24 horas los 7 días de la semana, desde cualquier parte del mundo.