E.P.- Un grupo de biólogos de la Universidad de California, en San Diego, ha descubierto que eliminando la capacidad de los glóbulos blancos de responder ante los bajos niveles de oxígeno eficientemente se bloquea también el desarrollo de la inflamación en ratones de laboratorio.

Este avance, publicado en la última edición de la revista Cell, puede tener amplias implicaciones en la prevención de la inflamación en seres humanos, ya que puede derivar en el desarrollo de un nuevo tipo de fármacos que traten la debilitante y dolorosa inflamación de rodillas en las personas que padecen artritis.

También puede ayudar a los médicos a tratar el cáncer más eficazmente, dado que el desarrollo de tumores está asociado con una pronunciada respuesta inflamatoria en la mayoría de los casos. Al sufrir una lesión, la estructura vascular local que rodea a la herida se interrumpe y el abastecimiento normal de oxígeno se frena. "Los leucocitos constituyen la primera línea de defensa contra los microorganismos invasores, como las bacterias o los virus que se acumulan en la zona de la herida. Dado que estas células operan fuera de los vasos sanguíneos, necesitan poder funcionar en un medio ambiente bajo en oxígeno", explican los autores del estudio.

Los leucocitos que entran en estos medio ambientes de bajo oxígeno, o hipóxicos, también poseen unos interruptores moleculares o genéticos que les permiten cambiar su metabolismo generador de energía de dependiente del oxígeno (aeróbico) a independiente del oxígeno (anaeróbico).

Hasta ahora, la importancia de tales interruptores para regular la inflamación no se ha comprendido bien. Eliminando la capacidad de los macrófagos y neutrófilos para activar su reacción hipóxica y generar energía anaeróbicamente, los científicos pudieron frenar en los ratones el desarrollo habitual de la inflamación.