Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, que se ha publicado en Lancet Infectious Disease  subraya la necesidad urgente de desarrollar una nueva generación de vacunas más eficaces y de rápida fabricación.

Según el autor principal de este estudio, Michael Osterholm, de la Universidad de Minnesota, los efectos para la salud de la gripe estacional y el efecto potencial global de una pandemia grave, sugieren la necesidad urgente de desarrollar una nueva generación de vacunas más eficaces y de rápida fabricación” afirma.

Sin embargo, advierte el investigador, debemos mantener, mientras tanto, el apoyo a las vacunas actuales, que son la mejor intervención disponible para la gripe estacional.

En 2010, Estados Unidos amplió las recomendaciones anuales de vacunación para proteger a todas las personas –a partir de los 6 meses de edad,  con la vacuna trivalente inactivada o con la vacuna viva atenuada contra la gripe, en el caso de mujeres jóvenes sanas no embarazadas.

Numerosos estudios han evaluado las vacunas antigripales según sus resultados específicos, tales como la reducción de muertes, o de enfermedades de tipo gripal. Para establecer una estimación más fiable de la magnitud del beneficio, los investigadores analizaron los resultados de 31 estudios publicados en un período de 40 años, incluyendo sólo los estudios con infecciones confirmadas por laboratorio con pruebas de diagnóstico muy específicas (cultivo viral).

Los científicos encontraron que la vacuna trivalente inactivada que representa el 90 por ciento de vacunación contra la gripe en los Estados Unidos,  tenía sólo un 59 por ciento de eficacia contra la gripe en adultos sanos.

Por el contrario, la vacuna viva atenuada contra la gripe mostró una protección significativa contra la infección en  niños pequeños; sin embargo, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) no recomienda actualmente el uso de esta vacuna en niños.

La eficacia promedio de la vacuna pandémica monovalente fue de un  69 por ciento, ante la gripe H1N1, en las personas menores de 65 años.

Los autores señalan que esta cantidad de protección no es adecuada a la hora de enfrentarnos a una de pandemia. La diferencia entre una eficacia del 69 por ciento y una efectividad del 90 por ciento (o superior) tendrá un efecto importante para la salud pública.