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La esquizofrenia, el trastorno bipolar y la esperanza de vida comparten arquitectura genética. Es una de las conclusiones del estudio The shared genetic architecture of schizophrenia, bipolar disorder and lifespan, realizado por el grupo de investigación del Hospital Universitario Instituto Pere Mata de Reus (Tarragona), en colaboración con el CIBERSAM, y publicado en la revista Human Genetics.

El grupo liderado por Gerard Muntané apunta a que hay “una amplia superposición” entre la esquizofrenia y el trastorno bipolar con respecto a la longevidad. Asimismo, los autores del estudio identifican nuevas variantes genéticas compartidas entre la longevidad y los trastornos mentales.

El estudio ha sido realizado por investigadores vinculados al Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili, las Universidades Rovira i Virgili y Pompeu Fabra, así como científicos del CIBERSAM.

Fecundidad y mortalidad precoz sobre todo en la esquizofrenia

Desde el CIBER de Salud Mental explican que “los trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar representan una paradoja evolutiva”. “Con una prevalencia mundial aproximada del 1%, tienen fuertes efectos negativos sobre la condición física, como la disminución de la fecundidad y la mortalidad precoz”.

Las conclusiones de la investigación señalan que las variantes genéticas pueden aumentar las posibilidades de padecer la enfermedad. Al mismo tiempo, reducen la esperanza de vida y proporcionan evidencias de una carga genética en la mortalidad prematura, sobre todo en el caso de personas con esquizofrenia.

El estudio señala que cerca del 30% de las señales genéticas compartidas con la longevidad protegen de la enfermedad, pero acortan la vida. Este “antagonismo pleiotrópico”, como lo denominan los autores del estudio, supone que la selección natural favorece las variantes genéticas con efectos positivos en etapas tempranas de la vida a pesar de sus efectos negativos en etapas más avanzadas. En definitiva, la selección favorece “una vida más corta, pero sin enfermedad mental”.

En las conclusiones, los autores señalan que los polimorfismos de un único nucleótido asociados superiores con la esquizofrenia podrían explicar la varianza explicada de la longevidad mejor que muchas otras enfermedades potencialmente mortales, como la diabetes tipo 2 o el cáncer. En cierta medida podría deberse “a una gran superposición con las vías relacionadas con el tabaquismo”.

La investigación “proporciona evidencia de una carga genética impulsada por la mortalidad prematura entre las personas con esquizofrenia”, como dicen los autores. Esta circunstancia “puede tener profundas implicaciones para comprender, y potencialmente tratar, la brecha de mortalidad asociada con este trastorno psiquiátrico”.