Jie Zhou, del Hospital Brigham y de Mujeres de Boston, Estados Unidos, inició un estudio para averiguar si existen ciertos factores que influyen en el riesgo de desarrollar depresión postparto que pueden evitarse como forma que se mejorar la salud de las mujeres, tanto física como psicológica

Las mujeres que dan a luz en invierno o en primavera son menos propensas que las mujeres que alumbran en otoño o verano a sufrir depresión posparto (PPD), según sugiere este estudio presentado en la reunión anual ANESTHESIOLOGY 2017, de la Sociedad Americana de Anestesiólogos, que se celebra este año en Boston, Estados Unidos.

El estudio también encontró que las mujeres que dieron a luz en una edad gestacional más alta tenían menos probabilidades de desarrollar PPD y las mujeres que alumbraron a sus hijos sin anestesia, como la epidural, tenían mayor riesgo. Según los autores, este último caso puede deberse al dolor asociado con el trabajo de parto que puede influir en una depresión posterior o simplemente que quienes rechazaron la anestesia tuvieran características intrínsecas que las hicieran más vulnerable a experimentar esa depresión.

Las mujeres caucásicas presentaban un riesgo menor de PPD en comparación con las mujeres de otras razas. Además, el aumento del índice de masa corporal (IMC) se asocia con un mayor riesgo de PPD y no se halló relación entre el modo de llegada al mundo del niño y el PPD.

“Queríamos averiguar si existen ciertos factores que influyen en el riesgo de desarrollar depresión postparto que pueden evitarse para mejorar la salud de las mujeres, tanto física como psicológica”, subraya la autora principal del estudio, Jie Zhou, del Hospital Brigham y de Mujeres de Boston, Estados Unidos.

Al menos el 10 por ciento de las mujeres sufre de ansiedad o trastornos depresivos después del parto, con síntomas como tristeza, inquietud y/o agitación y disminución de la concentración. El PPD generalmente surge de una combinación de cambios hormonales, ajustes psicológicos a la maternidad y la fatiga. Si no se trata, el PPD puede interferir en la unión madre-hijo y causar angustia a la madre, al niño y a toda la familia.

El estudio incluyó una revisión de registros médicos de 20.169 mujeres que dieron a luz desde junio de 2015 hasta agosto de 2017. Un total de 817 (4,1 por ciento) mujeres experimentaron PPD. Aunque no se evaluó por qué ciertos factores pueden influir en el desarrollo de depresión posparto, Zhou señala que cuanto mayor es la edad gestacional, o mientras más avanzada esté una mujer en su embarazo, “se espera que la madre mejore antes y esté menos estresada mentalmente al dar a luz un bebé maduro y saludable”, argumenta.

Además, los autores sugieren que el mecanismo de protección observado para las mujeres que dan a luz en invierno y primavera puede atribuirse al disfrute estacional de las actividades interiores que las madres experimentan con los recién nacidos, pero dicen que las actividades al aire libre, aunque no son convenientes, también son buenas para los recién nacidos y ayudan a aumentar su exposición al sol.

“La diferencia significativa en el riesgo de desarrollar PPD entre caucásicas y otras poblaciones puede deberse a las diferencias en el nivel socioeconómico entre estas etnias, señala,. Además, las mujeres con mayor IMC necesitaban más seguimiento ambulatorio materno hospitalario y presentaban más complicaciones relacionadas con el embarazo, lo que podría afectar a las perspectivas maternas”.