Una rotura fibrilar de un músculo no es un traumatismo grave. Se cura y en un plazo de un mes, el paciente puede estar totalmente recuperado. Pero esa espera es demasiado larga para un deportista de elite. Una técnica novedosa ¬se aplica desde hace unos dos años¬, basada en inyecciones de plasma sanguíneo del propio paciente, puede convertirse en la clave para acelerar la recuperación de estas lesiones e incluso de fracturas óseas. El tiempo de convalecencia se reduce hasta la mitad, según recoge el diario LA RAZÓN.

El último caso que lo demuestra es el del jugador de baloncesto José Manuel Calderón. El joven base del TAU Vitoria, de 21 años, sufrió una rotura de fibras en el bíceps femoral días antes de acudir a la Copa del Rey. La lesión, que Calderón se hizo durante un entrenamiento, es una de las más frecuentes en todos los deportistas y no reviste gravedad. Los médicos, sin embargo, dictaminaron que le impediría participar en la competición.

La inyección de plasma fue lo que facilitó que estuviera repuesto en menos de la mitad de tiempo. "Me dieron un plazo de tres a cuatro semanas, pero en nueve días estaba bien", cuenta el jugador. La terapia resultó clave. Después de aplicarle "un tratamiento de hielo y masajes", el equipo médico, dirigido por Mikel Sánchez, de la Clínica La Esperanza de Vitoria, le inyectó en el músculo una solución de su propio plasma sanguíneo. No era la primera vez. El jugador de su mismo equipo Elmer Bennett ya se recuperó hace unos meses de sus problemas crónicos en el tendón de Aquiles con una terapia similar.

El presidente de la Sociedad Española de Traumatología, Fernando Gómez-Castresana, explica que esta técnica "se encuentra dentro de una línea de uso de los factores del crecimiento". Las plaquetas, células del plasma sanguíneo ayudan a la cicatrización y "con estos factores se estimula la aparición de nuevas células". La principal aplicación de las inyecciones de plasma es la curación de fracturas y roturas musculares, como la que sufrió Calderón. "El músculo tiene una especie de muelles que se contraen. Cuando se produce una lesión ¬dice el especialista¬ se puede romper todo o una parte. El organismo fabrica un tejido fibroso y al final logra unir los dos extremos". Lo que hace el plasma es acelerar este proceso.

Desde el punto de vista médico, la terapia es relativamente sencilla. El médico extrae sangre del propio paciente como si fuera a hacer una transfusión, pero en menor cantidad. La centrifuga y extrae el plasma, la parte líquida de la sangre, que transporta proteínas, sales y otros nutrientes. De él se saca una solución acuosa rica en factores de crecimiento que es la que se inyecta. "También se puede mezclar con astillas del hueso para la recuperación de roturas", explica Gómez-Castresana.

Curación desigual

La inyección de plasma ha resultado eficaz hasta la fecha, pero los propios especialistas precisan que no se puede evaluar su efectividad. Tras habérsela aplicado, José Manuel Calderón dice que no siente ninguna molestia, pero también afirma no saber "si será por la inyección o porque mi cuerpo, al ser joven, se recupera pronto".

Asegura que la rotura fibrilar es una lesión que "le pasa a mucha gente y hay algunos que aparecen en 10 días y otros en tres semanas". Gómez-Castresana corrobora esta observación. "Unas personas son más propicias a la curación y otras más lentas , pero vale la pena intentarlo, pues es un procedimiento inocuo", dice.