Durante el próximo XXXIX Congreso de la Sociedad Española de Cardiología tendrá lugar, según recogen los estatutos de esta Sociedad Científica, la elección de nuevos cargos para su Junta Directiva. El Dr. José Luis Palma Gámiz es uno de los aspirantes al cargo de presidente electo. Desde su candidatura destaca su preocupación por los cardiólogos jóvenes así como por los médicos jubilados. También defiende la filosofía de ser cada vez más especialistas en enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, la diabetes o la cardiopatía isquémica; y convertir a esta sociedad en arbitro en las grandes líneas de investigación de nuestro país.

– Háganos un breve semblante de su trayectoria profesional dentro de la SEC que le acredite como legítimo aspirante al cargo para el que se presenta.

– Trataré de ser muy breve y sobretodo muy ecuánime. Estudié Medicina en la Universidad de Navarra y me especialicé en Cardiología en las universidades de Montreal (Canadá) y Madrid. Profesionalmente estoy vinculado desde hace mas de 25 años al Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid donde ocupo el cargo de jefe clínico de Cardiología para Adultos. Previamente había trabajado en el Hospital La Paz también de Madrid, en la unidad de reanimación post-quirúrgica. He trabajado y trabajo en diversas áreas del servicio tanto asistenciales como docentes, que van desde la unidad coronaria hasta el Holter, unidad de hipertensión, investigación clínica, policlínica, hospitalización, etc. Por otro lado, soy miembro numerario de la SEC desde 1975, y durante estos años he colaborado en múltiples actividades. Destacaría mis cuatro años como presidente de la Sección de Hipertensión Arterial y mi cargo actual de presidente del recién creado Grupo de Trabajo de Diabetes y Corazón. A lo largo de estos años he publicado más de 150 artículos en revistas nacionales y extranjeras, he sido autor o coautor de 15 libros de Cardiología, soy miembro de comités editoriales y de diferentes boards en publicaciones nacionales e internacionales y en la actualidad dirijo la edición española del American Journal of Hypertension.

– Junto a usted, los doctores Víctor López García-Aranda del Hospital Universitario de Sevilla, Enrique Fernández Burgos del Gómez Ulla de Madrid y la doctora Maite Subirana del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona presentan también sus candidatura para los cargos de vicepresidente, vicesecretario general y tesorera. ¿Qué propuestas novedosas incorporarían a la estructura científica y administrativa de la SEC?

– La SEC en los últimos años ha experimentado un crecimiento extraordinario en todos los aspectos. No pecaríamos de triunfalistas si dijéramos que, actualmente, se encuentra entre las sociedades científicas más activas y mejor estructuradas de nuestro país. Por tanto, no es fácil la tarea que se le presenta a la nueva Ejecutiva que salga de las próximas elecciones. Además, precisamente por la extraordinaria viveza y dinamismo de la SEC es por lo que hay aún muchas cosas por hacer y muchos proyectos por desarrollar. A nosotros nos preocupa el futuro y sobretodo el presente de los cardiólogos jóvenes, y por esa razón nuestros esfuerzos irán dirigidos en esa dirección, tratando de incorporarlos a todas las estructuras de la Sociedad. Desgraciadamente hay un elevado número de jóvenes cardiólogos que no son miembros numerarios de la SEC y esto hay que solucionarlo. Tampoco queremos olvidarnos de los cardiólogos jubilados, ya que nos parece injusto que una edad determinada marque una barrera, la mayoría de las veces cruel e injusta, entre la actividad a tiempo completo y la inactividad absoluta. Por eso elaboraremos fórmulas y programas para que todos aquellos que lo deseen permanezcan siempre en las actividades de la SEC. También pondremos un especial énfasis en mantener las mejores relaciones con aquellas otras sociedades nacionales e internacionales con actividades afines a la nuestra, tratando de potenciar nuestra presencia en foros internacionales y de manera preferente en la Sociedad Europea de Cardiología. Del mismo modo trataremos de incrementar nuestras relaciones con las sociedades filiales de Cardiología potenciándolas. En ese sentido de interrelación e integración seguiremos trabajando por potenciar la actual filosofía de la SEC de manera que seamos cada vez un poco menos "cardiólogos" y por el contrario cada vez más especialistas en enfermedades cardiovasculares, que van desde la cardiopatía isquémica a la biología molecular pasando por la hipertensión, la diabetes o las complejas técnicas actuales para el diagnóstico.

– ¿Qué destacaría de los doctores López García-Aranda, Fernández Burgos y Maite Subirana como candidatos idóneos a los cargos que optan?

– Para eso tendría que revestirme de absoluta imparcialidad y no sé si voy a ser capaz, porque si un día les convencí para que se sumaran a la candidatura era porque estaba seguro de que son indudablemente los mejores. Todos han ocupado cargos relevantes dentro de la estructura científica de la SEC y el bagaje científico y humano de cada uno de ellos es de primera categoría. En otras palabras, conocen la SEC en todos sus detalles y están capacitados por su tenacidad en el trabajo para sacar adelante los proyectos más ambiciosos. Sobre ellos precisamente, más que directamente sobre mí, recaería la gran responsabilidad de llevar adelante todas las tareas de la Junta Ejecutiva.

– ¿Qué peso específico tiene actualmente la SEC en los organismos sanitarios nacionales y autonómicos y cómo enfocaría las futuras relaciones entre ellos y la SEC?

– En los últimos años, los anteriores Ejecutivos de la SEC han potenciado de manera extraordinaria las relaciones con el Ministerio de Sanidad, de forma que somos, de facto, un ente consultivo cuyas opiniones y argumentos son siempre tenidos en cuenta, particularmente en aquellas materias que tienen que ver con la salud cardiovascular. Estas relaciones son menos relevantes con las diversas Consejerías de Sanidad de las distintas Autonomías. Nuestro interés es seguir abundando en ese camino poniendo nuestra experiencia y la de todos nuestros socios al servicio de los intereses comunes del que tanto beneficio podemos sacar todos sin exclusión.

– ¿Qué papel debería jugar en el futuro la SEC en la formación de los especialistas en enfermedades cardiovasculares?

– Nosotros entendemos que la actual red sanitaria y los programas de formación vía MIR proporcionan un esquema de entrenamiento profesional adecuado para que nuestros futuros especialistas obtengan su título de especialista con plenas garantías. Nuestros jóvenes cardiólogos están muy por encima de la media y eso ha sido posible gracias a los magníficos programas de entrenamiento y a la excelente calidad de nuestros recursos. No obstante, la SEC debería tener una participación más activa en los programas actuales. Esta sería otra de nuestras preocupaciones y objetivos de trabajo si la candidatura que ahora presentamos obtuviese la confianza de nuestros compañeros cardiólogos.

– ¿Cómo ve el futuro de la investigación cardiovascular en España y qué papel debería jugar la SEC en el futuro?

– La investigación, no sólo a escala nacional sino también en el contexto internacional, y tanto la clínica como la básica, ha experimentado una profunda modificación en los últimos tiempos. Hoy en día ya no se hacen los pequeños ensayos, con muestras reducidas de pacientes y con escasos recursos que practicábamos hace unos años. Por el contrario las grandes corrientes de opinión y sobre todo las grandes y nuevas tendencias en materia terapéutica, están basadas en megaensayos, multicéntricos y multinacionales, que obviamente, y en función de su elevadísimo coste, están financiados por las grandes compañías farmacéuticas. Estas transformaciones en materia de investigación tienen, desde mi punto de vista, dos lecturas; digamos que una buena y otra no tanto. La buena sería el extraordinario aluvión de recursos materiales del que venimos gozando en los últimos años que nos ha permitido acometer ensayos clínicos de gran potencia estadística y, por tanto, de información precisa y clara sobre los grandes temas que la investigación cardiovascular tiene planteada en el momento actual. Esto no quiere decir que la información que se sigue obteniendo de ensayos más "domésticos", si se me permite el término, no sea tan válida como las otras. La lectura negativa que podría obtenerse de estas nuevas tendencias radicaría en la posible pérdida de independencia entre los investigadores y las fuentes de financiación. Por estas razones nosotros propondríamos, con la SEC como figura arbitral, la búsqueda de esquemas de trabajo que hicieran compatibles ambas circunstancias. Recientemente un trabajo de tanta envergadura como el Estudio ALLHAT ha hecho realidad esta modalidad de trabajo.

– Al hilo de su respuesta, ¿cree que está la Cardiología actual excesivamente mediatizada por la industria farmacéutica?

– Ni mucho menos. La indiscutible ética no sólo del cardiólogo sino también de la industria farmacéutica deja fuera de dudas cualquier malintencionada sospecha. Esta claro que la SEC, como cualquier otra sociedad científica de nuestro país, no podría subsistir sin el mecenazgo de nuestros socios protectores, y en ese sentido nuestra intención es potenciar y ampliar el marco de las actuales relaciones con la industria farmacéutica que, dicho sea de paso, son excelentes. Pero dicho esto, es muy importante para todos dejar muy claro la independencia mutua. Nuestro objetivo se centraría en potenciar la presencia de la SEC como órgano, no sólo consultor sino también arbitral, en las grandes líneas de investigación de nuestro país, en cooperación con hospitales universitarios y centros de investigación y coordinando los esfuerzos de todos.

– ¿Qué otros aspectos destacaría de su candidatura?

– Nosotros creemos que los dirigentes de organismos tan sólidos como la SEC son importantes en tanto tengan buenas e innovadoras ideas y sean capaces de desarrollarlas, y de esto, esta Sociedad Científica está sobrada en recursos humanos, de manera que nuestro problema nunca serían las personas. Yo añadiría que, más allá de las personas, lo importante, y lo que entiendo que hace grande a la SEC es una estructura tan bien cimentada como la nuestra y sobre todo el espíritu de trabajo y el gusto por las cosas bien hechas que preside nuestra principal actividad. El mandato de una Junta Ejecutiva se limita a dos intensos años de trabajo, lo que no es demasiado tiempo, eso es cierto, pero si se quiere puede dar para mucho. Por otro lado, son muchos los socios de la SEC que pueden desempeñar estos cargos con pleno rendimiento y efectividad. Nuestra candidatura es ambiciosa y sobretodo entusiasta, en tanto en cuanto queremos aportar lo mejor de nuestro trabajo para seguir manteniendo a nuestra Sociedad de Cardiología en el destacado lugar que le corresponde por sus propios y bien merecidos méritos.