El programa Código Infarto, una de las herramientas más destacadas en la atención del infarto agudo de miocardio, tiene una tasa de falsos positivos cercano al 14%, según un estudio realizado por Ander Regueiro Cueva y publicado en Revista Española de Cardiología. Dicho trabajo analiza la prevalencia, los predictores y el impacto de los diagnósticos falsos positivos de infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST), que se registraron entre enero de 2010 y diciembre de 2011 en el programa de la red catalana CodiInfart.

Se considera que la activación del sistema ha sido apropiada si se cumplen los criterios clínicos y electrocardiográficos de IAMCEST. Las activaciones apropiadas se clasifican como falso positivo según dos definiciones no excluyentes: angiográfica (si no se identifica una arteria causal) y clínica (si el diagnóstico al alta no es IAMCEST).

El estudio incluye datos de 5.701 activaciones del Código Infarto. La activación resulta apropiada en el 87,8% de las veces. Los falsos positivos angiográficos son el 14,6%, y los clínicos, el 11,6%. Los factores asociados a falsos positivos son sexo femenino, bloqueo de rama izquierda y antecedente de infarto agudo de miocardio.

Según la definición clínica, se observa una tasa de falsos positivos mayor en los hospitales sin sala de hemodinámica y los pacientes con complicaciones durante el primer contacto. La mortalidad hospitalaria y a los 30 días es similar entre los falsos y los verdaderos positivos. Los autores del trabajo concluyen que “la identificación de predictores de falsos positivos justifica una evaluación cuidadosa para optimizar el uso de las redes de atención al infarto”.

Personal sanitario no cardiológico

Ander Regueiro explica que este trabajo surge por las dudas sobre la prevalencia de los falsos positivos y las activaciones inapropiadas, ya que una de las características principales de las redes es “ceder prácticamente por completo la responsabilidad de la activación de la red al personal sanitario no cardiólogo, describiendo las características de estos episodios, tanto las del paciente como las del sitio de la activación de la red”.

En su opinión, la optimización de las activaciones en las redes del IAM debe centrarse sobre todo en las activaciones inapropiadas y no en los falsos positivos: “La presencia de falsos positivos en una red de atención al IAMCEST es inevitable. Existen pacientes que necesitan un cateterismo urgente al cumplir criterios clínicos (dolor torácico característico) y electrocardiográficos (elevación del segmento ST) que no tendrán un diagnóstico de infarto al final del episodio, como, por ejemplo, los pacientes con enfermedad de tako-tsubo. Sin embargo, es importante identificar a los pacientes que tienen un mayor riesgo de tener un falso positivo (mujeres, pacientes con bloqueo de rama izquierda y pacientes con antecedentes de infarto previo) para asegurarnos de la necesidad de derivarlo a cateterismo urgente”.