Las personas con altos niveles de actividad física tienen un cerebro más joven que las sedentarias. Así lo ha dado a conocer Jesús Cortés Díaz en las I Jornadas de la Cátedra VIU-NED en Neurociencia Global y Cambio Social. Se trata de un hallazgo con gran relevancia para intervenir en poblaciones mayores con estos marcadores de eficacia utilizando la edad cerebral como medida de cuantificarlo.

Sin embargo, preocupa que España es el noveno país de la Unión Europea que registra mayores cifras de sedentarismo, con un 47 por ciento de población. Así lo pone de manifiesto el último Eurobarómetro de la Comisión Europea. Estas cifras son alarmantes para nuestra salud, pero también para conserva un cerebro más joven, concretamente en las personas mayores.

A este respecto resulta claven manejar conceptos como la edad cerebral y la edad cronológica cuando hay diferencia entre los dos. Es decir, si un paciente tiene 70 años de edad, pero su cerebro tiene 61, puede indicar que tiene ciertas reservas a nivel cognitivo. Sin embargo, si el de 70 tiene edad cerebral de 85 puede representar vulnerabilidad a patologías. De ahí la importancia de realizar actividad física para contar con un cerebro más joven.

Conocer un cerebro más joven a través de neuroimagen

Para llegar a esta conclusión se ha empleado una tecnología conocida como neuroimagen. Se trata de una técnica de exploración cerebral con imagen que estudia diferentes aspectos (función, fisiología, estructura, etc.) del sistema nervioso a partir de unos mecanismos y algoritmos. Este tipo de métodos de exploración no invasiva permiten obtener imágenes cerebrales con excelente resolución a partir de diferentes biomarcadores (funcionales, metabólicos, eléctricos, etc).

Precisamente sobre neuroimagen el experto ha presentado otros descubrimientos como el atlas del cerebro. Este señala las interacciones funcionales entre sus distintas regiones. Un descubrimiento que abre la puerta al estudio de nuevos aspectos de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, el Parkinson o las consecuencias en la actividad cerebral de los traumatismos craneoencefálicos