Los niveles más altos de actividad física diaria se asocian con una menor susceptibilidad a las infecciones del tracto respiratorio superior, como el resfriado común, sugiere un estudio de 104 niños polacos publicado en la revista ‘Pediatric Research’.

Wojciech Feleszko, Katarzyna Ostrzyzek-Przezdziecka y sus colegas midieron los niveles de actividad física y los síntomas de infecciones del tracto respiratorio superior de niños de entre cuatro y siete años en la región de la ciudad de Varsovia entre 2018 y 2019.

Los participantes llevaron un brazalete podómetro las 24 horas del día durante 40 días para medir sus niveles de actividad y la duración del sueño. Los padres informaron sobre los síntomas de infecciones del tracto respiratorio superior de sus hijos -como tos o estornudos- mediante cuestionarios diarios durante 60 días.

Mediante un segundo cuestionario, los padres informaron sobre las vacunas de sus hijos, su participación en actividades deportivas, si tenían hermanos y su exposición al tabaco y al pelo de animales domésticos.

Los autores descubrieron que, a medida que aumentaba en 1.000 el número medio diario de pasos dados por los niños durante el periodo de estudio, disminuía en una media de 4,1 días el número de días en que presentaban síntomas de infecciones de las vías respiratorias superiores.

Además, los niños que practicaban tres o más horas de deporte a la semana tendían a experimentar menos días con síntomas de infección de las vías respiratorias que los que no practicaban deporte con regularidad.

Resultados del estudio

Los mayores niveles de actividad al inicio del estudio se asociaron con menos días con síntomas de infección de las vías respiratorias durante las seis semanas siguientes. Entre los 47 niños cuya media diaria de pasos fue de 5.668 durante las dos primeras semanas del periodo de estudio, el número combinado de días durante las seis semanas siguientes en que estos niños experimentaron síntomas de infección de las vías respiratorias superiores fue de 947.

Sin embargo, entre los 47 niños cuyo promedio inicial de pasos diarios fue de 9.368, el número combinado de días durante las seis semanas siguientes en que estos niños experimentaron síntomas respiratorios fue de 724.

Los autores no identificaron asociaciones entre los síntomas de infección de las vías respiratorias superiores y la duración del sueño, los hermanos, las vacunas o la exposición al pelo de animales domésticos o al tabaco.

Los investigadores especulan con que un mayor nivel de actividad física podría ayudar a reducir el riesgo de infección en los niños al reducir los niveles de citocinas inflamatorias -asociadas a la inflamación crónica y la enfermedad- y promover respuestas inmunitarias en las que participen células T colaboradoras.

También sugieren que los músculos esqueléticos podrían liberar pequeñas vesículas extracelulares que modulan las respuestas inmunitarias tras el ejercicio. Sin embargo, advierten de que se necesitan más estudios para investigar estos posibles mecanismos en los niños.

Añaden que el carácter observacional de su estudio no permite extraer conclusiones sobre una relación causal entre los niveles de actividad física y la susceptibilidad a las infecciones de las vías respiratorias superiores.