La actividad física puede, paradójicamente, acelerar la acumulación de depósitos de calcio o placa en las arterias coronarias, cuya cantidad se utiliza para evaluar el riesgo de enfermedad cardiovascular en el futuro, según una investigación publicada en línea en la revista ‘Heart’.

La actividad física regular se asocia a una reducción dependiente de la dosis del riesgo de obesidad, diabetes, infarto de miocardio/ictus y muerte, entre otros.

Pero la investigación muestra que, a pesar de estos importantes beneficios para la salud, las personas que son muy activas físicamente parecen tener altos niveles de depósitos de calcio en sus arterias coronarias. Así que no está claro si el ejercicio puede estar asociado a la calcificación (endurecimiento de las arterias).

Estudio observacional

Se trata de un estudio observacional y, como tal, no puede establecer la causa. Los investigadores también reconocen varias limitaciones del estudio, como la ausencia de una evaluación objetiva de la actividad física y la falta de datos sobre ataques cardíacos/infartos de miocardio o sobre la densidad o el volumen del calcio en las arterias coronarias (CAC).

Según explican, la actividad física puede aumentar la aterosclerosis coronaria (estrechamiento de las arterias) a través de la tensión mecánica y la lesión de la pared de los vasos, así como por las respuestas fisiológicas que provoca, como el aumento de la presión arterial y de la hormona paratiroidea. La actividad física también puede modificar el efecto de la dieta, las vitaminas y los minerales, sugieren.

El estudio pone de manifiesto la complejidad de interpretar las puntuaciones del CAC en pacientes que han aumentado su actividad física o han empezado a tomar estatinas, también asociadas a puntuaciones más altas, señalan.

“El aumento de las tasas de calcificación de las arterias coronarias es un fenómeno que se observa tanto en respuesta a un tratamiento eficaz como la terapia con estatinas y el ejercicio –explica–. Pero no debe considerarse necesariamente que las imágenes seriadas con escáneres de calcio sean la mejor manera de evaluar con precisión el riesgo de enfermedad cardiovascular en estos individuos”.

Pero reitera que “está claro que el ejercicio es una de las mejores formas de intentar controlar el riesgo cardiovascular en personas sin síntomas”.