La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha anunciado la actualización de la Guía Española de la EPOC (GesEPOC). Su principal novedad es una nueva clasificación de los fenotipos de los pacientes de alto riesgo. En esta clasificación se incorpora la eosinofilia, es decir, tener un alto número de unas células, llamadas eosinófilos, en sangre, como un marcador para decidir el tratamiento farmacológico óptimo. Además, tiene en cuenta los rasgos tratables de los pacientes de alto riesgo en la toma de decisiones terapéuticas.

De esta forma, en la Guía Española de la EPOC, los pacientes de bajo riesgo no se clasifican en distintos fenotipos, pero sí los pacientes de alto riesgo. Así, en estos es preciso ajustar muy bien esta clasificación para poder decidir el tratamiento óptimo en cada caso. Los pacientes de bajo riesgo se pueden tratar con una terapia sencilla, broncodilatadores. No obstante, esta permite conseguir un buen control de la enfermedad.  Sin embargo, los pacientes de alto riesgo son aquellos que necesitan una terapia de mayor intensidad y que tienen más riesgo de sufrir complicaciones. La nueva actualización de la guía está disponible en Archivos de Bronconeumología, la revista científica de SEPAR.

Novedades de la Guía Española de la EPOC

Existen otras variaciones en la actual Guía Española de la EPOC. En concreto, en la edición anterior de la guía, los fenotipos de alto riesgo de EPOC eran enfisema, bronquitis crónica y solapamiento del asma con la EPOC (ACO). Ahora se han modificado porque, en la práctica clínica, el enfisema y la bronquitis crónica no difieren en cuanto al tratamiento de primera línea. Mientras tanto, el ACO desaparece de la guía y el asma pasa a considerarse como una comorbilidad más de la EPOC. Lo mismo ocurre con la apnea del sueño y la EPOC, las bronquiectasias y la EPOC o cualquier otra comorbilidad.

Junto a la clasificación en fenotipos de los pacientes más graves, la guía GesEPOC también especifica que se deben identificar los rasgos tratables. Así, en el caso de los pacientes que tienen déficit de alfa-1-antitripsina se administra un tratamiento específico. Lo mismo sucede con los que presentan bronquiectasias, una infección bronquial crónica, un enfisema grave o hipoxemia. Los cambios introducidos en la guía responden a la nueva evidencia científica acumulada durante estos años.