Las personas con sobrepeso u obesidad podrían estar acumulando grasa en sus pulmones, lo que impacta directamente sobre la estructura de sus vías respiratorias y puede explicar que tenga un mayor riesgo de desarrollar asma. Que las personas más gruesas tenían tendencia a manifestar sibilancias era un dato que ya se sabía, ahora un estudio demuestra esa acumulación de grasa y su relación directa con el riesgo de desencadenar una patología respiratoria como el asma.

La comunidad científica ya conocía que el exceso de grasas se acumula alrededor de varios órganos, pero no se tenía constancia de que también se almacenara en las vías respiratorias. Un dato que se ha desvelado con los resultados de un estudio publicado en la revista científica European Respiratory Journal y que son el resultado de un análisis de 52 muestras de pulmón -de personas fallecidas-, donadas para la investigación.

Este ensayo se realizó examinando al microscopio más de 1.300 vías aéreas de las muestras aportadas, las cuales 15 pertenecían a personas que no habían sufrido asma, 21 que sí la padecían, pero que fallecieron por otras causas, y otras 16 muestras de personas que murieron a causa de esta enfermedad respiratoria. Los investigadores también estudiaron la relación entre el tejido adiposo localizado en las vías respiratorias y la remodelación y la inflamación del pulmón.

Los resultados de los análisis identificaron tejido graso en las paredes externas de las vías respiratorias grandes, y rara vez se encontró en las vías pequeñas. Además, se correlacionó la existencia de esta grasa con el índice de masa corporal (IMC). A mayor IMC y mayor grosor de la pared de la vía aérea, mayor cantidad de tejido adiposo, una correspondencia que se dio en todos las muestras analizadas. Además, el incremento de grasa parecía haber alterado la estructura normal de las vías respiratorias y causado inflamación en los pulmones.

El peso de la grasa

El doctor Peter Noble, profesor asociado de la Universidad de Australia Occidental, en Peth, y uno de los investigadores del estudio sugiere que el vínculo entre el tejido adiposo y los problemas respiratorios podrían explicarse por la presión directa que el exceso de peso provoca la grasa en los pulmones, o bien por un aumento de la inflamación de estos órganos favorecida, a su vez, por ese exceso de peso sobre ellos.

“Creemos que la acumulación del tejido adiposo está causando un engrosamiento de las vías respiratorias que limita el flujo de aire dentro y fuera de los pulmones, lo que justifica un aumento de los síntomas del asma”, destaca Noble. Por tanto, las personas con sobrepeso deberían mantenerse activos y hacer ejercicio con el objetivo de aumentar su potencia pulmonar y reducir la disnea, deducen los investigadores.

En definitiva, los resultados extraídos de este estudio permiten explicar que las personas con obesidad o sobrepeso tienen un mayor riesgo de desarrollar asma. No obstante, la muestra analizada es pequeña y se necesitan más datos que sustenten estos datos tanto en asma como en otras afecciones respiratorias y, además, permitan establecer estrategias de control adecuadas.

Por otro lado, los investigadores también apuntan la necesidad de nuevos estudios que corroboren estos hallazgos y exploren la posibilidad de saber si la acumulación de tejido adiposo detectada en las vías respiratorias se podría revertir con el mero hecho de que la persona afectada pudiera bajar a un peso saludable. Habrá que esperar a que otros análisis abran una nueva vía de estudio en este sentido.