La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha actualizado la propuesta de recomendaciones generales para la vuelta al cole. Ante la inminente apertura de los centros escolares, este documento, de fecha 31 de agosto, puede consultarse íntegramente en la web de la AEP. En la misma también está disponible el documento “Recomendaciones para la reincorporación de niños crónicos a la escuela”.

Las recomendaciones de la AEP pretenden minimizar el riesgo de transmisión del virus en las escuelas . También  la contención de la diseminación de la pandemia  durante la vuelta el cole. Sin embargo, “conviene recordar que no existe un riesgo cero”. Estas medidas han sido diseñadas con una visión de utilidad en salud pública y pueden ser difíciles de implementar en su totalidad en las diferentes escuelas, dependiendo de las particularidades de cada centro.

El documento también hace recomendaciones en relación al uso de mascarillas en la edad pediátrica. Así, la AEP establece que, en la medida de lo posible, “los niños mayores de 6 años, así como todos los adultos, deberán llevar mascarillas mientras estén en las aulas”. La actividad física puede aumentar la excreción de virus por lo que, mientras se hace deporte en el colegio, o durante el recreo, los niños deberán también usar la mascarilla.

Vuelta al cole necesaria

Quique Bassat, coordinador del Grupo de Trabajo de la AEP para la Reapertura de la Escolarización, asegura que “la reincorporación presencial a los centros escolares se hace en cumplimiento del derecho que tienen los niños y los adolescentes”. En concreto,  al aprendizaje y a la socialización, como necesidades básicas para su desarrollo, contempladas por la Convención de los Derechos del Niño (CDN)”.

Por su parte, María José Mellado, presidente de la AEP, también ha incidido en otros aspectos. “Es necesario considerar los costes sociales y económicos asociados con mantener las escuelas cerradas, que pueden fomentar un aumento en las desigualdades sociales”.

Por último, se ha recordado que con los conocimientos adquiridos desde el inicio de la epidemia de SARS-CoV-2, parece que los niños no son una población particularmente vulnerable a los efectos graves de la infección por COVID-19. Los casos de enfermedad pediátrica grave son infrecuentes y, con muy pocas excepciones, la mayoría de las infecciones transcurren de forma leve o incluso asintomática.