En los próximos meses es posible que haya vacunas autorizadas para la vacunación infanto-juvenil de COVID-19. No obstante, una de las vacunas disponibles frente a COVID-19 se encuentra ya en fase muy avanzada de investigación en adolescentes de entre 12 y 15 años. Así, ha solicitado formalmente la autorización a las agencias reguladoras de Estados Unidos y de la Unión Europea para su uso en población infantil.

Por ello, la Asociación Española de Pediatría urge a que se inicie una reflexión al respecto. También los preparativos para la toma de decisiones en torno a la vacunación infanto-juvenil de COVID-19. “Una vez que los adultos estén inmunizados, será la población infanto-juvenil y los escasos adultos no inmunizados, los más susceptibles de infectarse por el virus”, explica el doctor Francisco Álvarez, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la AEP.

Cuándo y cómo deben usarse estas vacunas en la población infantil son cuestiones pendientes de aclarar. Todo en función de los resultados de los ensayos clínicos en marcha. Por el momento, la vacuna contra COVID-19 no está a partir de 16 años para la vacuna Comirnaty y de 18 para el resto de las vacunas disponibles.

Posibilidades de la vacunación infanto-juvenil de COVID-19

La AEP ya ha adelantado cuál cree que será el escenario de aprobaciones de esta vacunación infanto-juvenil de COVID-19. Comirnaty será, previsiblemente, la primera vacuna aprobada para adolescentes. No en vano, es la que tiene más avanzada la investigación clínica en este rango de edad. La siguiente se prevé que sea la de Moderna, que está basada en la misma tecnología de ARN mensajero. Las dos vacunas que incluyen adenovirus aprobadas en Europa, las de AstraZeneca y Janssen, también tienen en marcha ensayos clínicos en niños y adolescentes. Los expertos de la AEP destacan que cualquier vacuna frente a SARS-Cov-2 que sea autorizada en niños y adolescentes lo será solo después de haber demostrado un nivel de seguridad muy elevado, además de eficacia.

Respecto a los niños menores de 12 años, es prematuro opinar sobre el papel que podría jugar su eventual vacunación en el control de la pandemia. Desde la AEP consideran que habrá que esperar a los resultados de la investigación y a comprobar el impacto de la vacunación universal en adultos y adolescentes en su evolución.

Asimismo, desde la AEP creen que han de valorarse algunas recomendaciones. Por ejemplo, valorarse su uso en algunos casos concretos de adolescentes de 12 o más años de edad. En concreto, población con trastornos neurológicos relevantes, déficit cognitivo o enfermedades crónicas complejas con elevadas necesidades de cuidados. Sobre todo, si asisten a centros residenciales o educativos con otros niños, lo que incrementa el riesgo de exposición.