Las evidencias científicas que sugieren beneficios del contacto con la naturaleza (CN) son cada vez más numerosas y diversas. Sin embargo, actualmente, la mayoría de los jóvenes pasan cada vez más tiempo en espacios cerrados y con un creciente déficit de contacto con la naturaleza (DCN), entendido este como la falta de contacto con animales, plantas o inmersiones en entornos verdes y azules.

Para tratar de revertir esta situación cada vez más preocupante, investigadores, empresas, instituciones, sociedades científicas y organizaciones civiles, lideradas por la Asociación Española de Pediatría (AEP) y su Comité de Salud Medioambiental (CSMA), han suscrito el acuerdo de constitución de la Alianza Global para Renaturalizar la Salud de la Infancia y Adolescencia (GRSIA), una iniciativa abierta a nuevas adhesiones que pretende enraizar la salud de los jóvenes con la biodiversidad y la salud del planeta, especialmente en las ciudades.

Las alianzas de sociedades científicas, instituciones y sociedad civil generan sistemas de salud más resilientes, impulsando mecanismos de adaptación al cambio climático e incorporando servicios de la naturaleza a la cartera de prestaciones de salud”, ha señalado el doctor Juan Antonio Ortega, coordinador del Comité de Salud Medioambiental (CSMA) de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Laboratorio de ideas

La Alianza GRSIA se constituye como laboratorio de ideas con el fin de identificar oportunidades y soluciones innovadoras a los principales retos y problemas de salud medioambiental de la infancia y adolescencia.

Esta red de trabajo colaborativa aspira a ser referente internacional en cuestiones relativas a la salud medioambiental infantil, la prescripción de naturaleza y la neutralidad de carbono para estimular el autocuidado y motivar a las personas a hacer cambios en sus ambientes y estilos de vida. El propósito y objetivos de la Alianza se plasman en una carta científica de posición publicada recientemente en la revista Anales de Pediatría.

Déficit de  contacto con la naturaleza

El CSMA de la AEP ha identificado el déficit de contacto con la naturaleza (DCN) como uno de los desafíos más importantes para la salud infantil en Europa y América Latina. “Aunque pueden variar las necesidades, los niños deberían pasar al menos una hora al día en el entorno verde o azul natural más cercano para satisfacer sus necesidades y favorecer un desarrollo saludable. Con todo, los efectos beneficiosos sobre la salud se notan ya desde pequeñas dosis de dos horas a la semana”, expone el doctor Juan Antonio Ortega, coordinador del citado comité de la AEP.

Recetar naturaleza

“Los médicos deberíamos recetar más naturaleza y preguntar más en las consultas sobre estos aspectos, el número, el tipo y la duración de la experiencia en la naturaleza, y fomentar los vínculos con el medio natural como vía para fortalecer la salud y contrarrestar o disminuir los efectos de las exposiciones a los contaminantes medioambientales”, apunta el doctor Ortega.

AEP