La Asociación de Economía de la Salud (AES) ha comenzado a publicar en su blog los capítulos de un proyecto editorial sobre la COVID-19 dirigido por profesionales “de trayectoria contrastada” para ofrecer “pistas valiosas” que ayuden a desvelar las claves fundamentales de la presente pandemia, sobre todo en materia de Salud Pública.

En este texto, se subraya la heterogeneidad tanto de la difusión de la pandemia, como de la irrupción temporal, el daño causado o las fuentes de información, y aunque hay esfuerzos “interesantes” (como el del Oxford College), la comparación de las distintas respuestas de salud pública ante la COVID-19 “parece muy compleja”, pese al “desmedido” interés por “buscar países o regiones que lo hacen peor que otros”. Y emplaza la evaluación comparativa de los sistemas de salud a la fase de desescalada y convivencia con el SARS-COV-2.

En este primer capítulo, Salvador Peiró, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, investigador en FISABIO, apela a huir de la “reyerta” política en la búsqueda de causas de la pandemia y critica opiniones y análisis presentados en los medios de comunicación y revistas médicas “muy insuficientes” que, en muchos casos, “traslucen prejuicios conocidos sobre la eficiencia de los países o perspectivas muy politizadas”.

Por otra parte, el informe recuerda que la pandemia no ha finalizado y advierte de que nos preparamos para “un largo periodo de cohabitación” con el SARS-CoV-2 en el que las respuestas de Salud Pública serán “tan o más determinantes que en los primeros meses de la primera oleada”.

Según Peiró, “los nuevos rebrotes dirán más de la respuesta sanitaria y de Salud Pública de cada país que la primera ola”, a la que (más allá del manejo clínico de los pacientes en centros sanitarios desbordados) solo hemos podido hacer frente con el confinamiento.

Poblaciones vulnerables

Otros de los matices que aportan desde esta información de la AES es que se contempla que el SARS-CoV-2 circulara “ampliamente” desde semanas antes del confinamiento, por lo que los pacientes contagiosos (en muchos casos asintomáticos de patología respiratoria, aun con otros problemas de salud) que acudían a urgencias, centros de salud, consultas o las propias hospitalizaciones, contagiaron a los profesionales, y estos y los pacientes se contagiaron entre sí.

Es por ello que el país ha sufrido una epidemia enfocada en poblaciones vulnerables, que “arrolló” en dos semanas el sistema sanitario de las áreas metropolitanas más pobladas o con brotes específicos (no en todos los territorios) y “desbordó” la Atención Primaria, los hospitales y las UCI, así como las funerarias.

“Sin que aún se conozcan bien las cifras”, matiza Salvador Peiró, las características de la epidemia en España hicieron que ésta causara un daño “desproporcionado” en las residencias hasta la intervención de los servicios sanitarios “fundamentalmente de Atención Primaria”, concluye el experto.