La Asociación de Economía de la Salud (AES) acaba de publicar un documento sobre las patentes en vacunas. En concreto, los autores planean un análisis con los principales pros y los contras de la liberación de las patentes.

El análisis de estos expertos confirma que “podría ser una herramienta útil”. Ahora bien, también advierten de los posibles efectos negativos de la liberación de patentes. “Se podrían derivar efectos negativos vinculados a la innovación”, advierten. Sin embargo, lo más importante ante la urgencia actual es que “sería un factor de demora para el acceso a la vacuna”.

Tal como se indica en este documento de AES “el problema a día de hoy no es tanto de precios como de oferta”. Además, otro problema es que “serán necesarios acuerdos de financiación pública para el pago de las licencias obligatorias y de las vacunas que salgan de las fábricas de genéricos. También para el pago del resto de licencias necesarias para la producción de las vacunas.

Alternativas a la liberación de patentes

Los autores del informe creen que “sin una transferencia tecnológica decidida para enseñar cómo hacerlo, la suspensión de patentes tiene mucho de brindis al sol”. Y postulan una serie de alternativas. Entre estas opciones está la de incentivar la cooperación de los fabricantes para que otorguen licencias voluntarias a nuevos fabricantes. Es decir, que compartan con ellos los conocimientos técnicos asociados a su patente y les asistan para producir y vender en mercados específicos. A cambio, el titular de la patente debe garantizar la calidad del nuevo producto y puede recibir regalías sobre sus ventas.

Otras opciones que plantea el documento serían la adquisición de la patente por los gobiernos (en subasta y a valor social) para su trasferencia al dominio público. Esto requeriría una gran coordinación entre gobiernos. También plantean acuerdos de compra anticipada. Estos han sido la solución de los países ricos (compartiendo riesgos con la farmacéutica) para priorizar el suministro de vacunas a sus poblaciones.