Unos sencillos ejercicios para hacer durante unos 10 minutos antes de cada jornada laboral podrían servir como calentamiento y preparación de todo el aparato fonador para profesores y, en general, profesionales que fuerzan su voz en el trabajo. Así lo han indicado especialistas de los Servicios de Rehabilitación y de Otorrinolaringología de la Fundación Jiménez Díaz (FJD) de Madrid durante el I Taller de promoción de la salud vocal para el profesorado, en el que han aconsejado a los docentes la formación en técnicas vocales, similares a las que practican los cantantes o los actores.

Ana Nasarre Álvaro, médico adjunto del Servicio de Rehabilitación de la FJD, ha indicado que los profesores sufren “una carga vocal intensa a lo largo de su jornada laboral y, desgraciadamente, desconocen cómo cuidar y entrenar su voz, que es su principal herramienta de trabajo”.

El descanso y la proyección de la voz son las principales medidas que aconsejan los especialistas para mejorar la técnica vocal, en la que intervienen no solo las cuerdas vocales, sino también el aparato respiratorio, la postura corporal y las estructuras orofaríngeas responsables de articular y enriquecer el sonido.

Según la Dra. Nasarre, los docentes “deben cuidar la hidratación con la ingesta de al menos dos litros de agua al día, realizar pausas de reposo vocal a lo largo de la jornada y cuidar su descanso nocturno”.

Posturas nocivas

En su intervención, Jaime Sanabria Brassart, médico adjunto del Servicio de Otorrinolaringología de la FJD, ha considerado necesario incluir en los planes de estudio de los docentes una formación específica para no sobrecargar la voz. “Gran parte de su actividad es oral, por lo que se debe formar a los docentes en prevención de los problemas de la voz”, ha dicho este especialista, que ha incluido conceptos como las posturas nocivas, las sensaciones que deben tener en caso de sobrecarga de su capacidad o los límites a partir de los que deben descansar.

El Dr. Sanabria ha indicado que las cuerdas vocales son “dos músculos que tienen una determinada capacidad, elasticidad y resistencia y, a veces, tras hablar tantas horas, durante tantos días seguidos, y sin los suficientes descansos, se producen lesiones derivadas de la fatiga”. La sobrecarga es el principal problema de los profesores en este ámbito, y la elasticidad de estos músculos y su rendimiento van disminuyendo con la edad.

Una de las medidas preventivas que aconsejan los profesionales sanitarios es el aporte de las vitaminas A y E, ya que tienen una doble acción sobre la garganta; por un lado, la vitamina A repara y regenera los tejidos, mientras que la vitamina E ayuda a estimular las defensas.

Cronicidad de la lesión

Cuando un profesor sigue impartiendo clases a pesar de tener las cuerdas vocales fatigadas o con una pequeña lesión, la sobrecarga aumenta lo que puede provocar inflamación en esta estructura muscular, que condiciona una variación de la calidad de la voz. El otorrinolaringólogo de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid ha indicado que, cuando se produce esta alteración, el profesor debería guardar silencio, descansar, acudir al médico y seguir un adecuado tratamiento farmacológico.

En la práctica, es habitual que el docente no pueda liberarse de sus actividades, lo que finalmente supone la aparición de una lesión más crónica y, por tanto, más difícil de rehabilitar. Este agravamiento puede requerir, incluso, tratamiento quirúrgico.