Una organización integrada aporta valor a la atención en salud a la comunidad. Integración que va desde el gerente de área a directivos y profesionales de base. El abordaje de la COVID-19 ha sido un ejemplo. EL MÉDICO ha recabado las opiniones de tres especialistas del Área V del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA), uno de los sistemas de salud autonómicos donde menos profesionales sanitarios se han contagiado con el virus. Entrevistamos a su director gerente, Manuel Bayona, a la vez presidente de la Sociedad Española de Directivos de Atención Primaria (SEDAP); al doctor Javier Pérez Fernández, médico de familia y coordinador del centro de Salud Calzada, de Gijón; y  a Oscar Veiras del Río, director de Atención Sanitaria y Salud Pública, que explican cómo está siendo su labor ante una crisis de esta envergadura.

En esta crisis se está hablando de la saturación de los hospitales, ¿la AP se está viendo rebasada en esta gran crisis sanitaria? 

MANUEL BAYONA GARCÍA: Estamos ante una crisis de dimensiones nunca vistas ni imaginadas. Lo que se está poniendo de manifiesto es el esfuerzo sobrehumano que hacen muchos profesionales, especialmente en algunas regiones. El mundo entero vive pendiente de las noticias y más allá de los titulares dramáticamente impactantes que los medios de comunicación puedan utilizar, el valor más importante que pueden aportar es información precisa sobre el virus, su modo de propagarse y los cuidados y medidas que hay que tener para minimizar los contactos y sus consecuencias. Es verdad que esto es educación sanitaria, y no les corresponde directamente a ellos, pero la ayuda que pueden proporcionar en este sentido es inmensa. Aunque los informativos hablen de hospitales sobrecargados, la verdad es que esta crisis está generando escenarios diferentes en su evolución y, desde mi punto de vista, lo que no se ha contado lo suficiente es cómo hospitales y AP han ido adaptándose con flexibilidad a cada una de las situaciones, centrando sus esfuerzos en cada momento allí donde hacía falta. Primero en AP y el seguimiento domiciliario, insistiendo en el “quédese en casa y llame por teléfono si tiene síntomas…”, después centrando esfuerzos en la puerta de urgencias y en las plantas de hospitalización, y a continuación en las UCI, para volver a centrarse ahora de nuevo en la comunidad, en los centros y residencias de personas mayores.

JAVIER PÉREZ FERNÁNDEZ: La AP ha tenido que reinventarse y realizar de forma muy rápida un enorme cambio en la organización de los centros de salud para adaptarse a la pandemia. Desde el primer momento comprendimos que habría que destinar parte de nuestros recursos para la atención de pacientes con problemas respiratorios sin dejar de atender y resolver el resto de los problemas de salud de nuestros usuarios. En la mayoría de los equipos se diseñaron circuitos de atención para dar respuesta a estas necesidades. Esto ha conllevado el establecimiento de grupos de trabajo compuestos por profesionales de Medicina y enfermería que prestan atención presencial al tiempo que se ha potenciado la actividad no presencial, fundamentalmente a través de contacto telefónico. En este aspecto cabe destacar la gran importancia de las unidades de administración de cada centro como gestores de todas las peticiones de atención de los pacientes, resolviendo en muchos casos la consulta o dirigiéndola en otros hacia el profesional más adecuado.

OSCAR VEIRAS DEL RÍO: No ha habido un rebasamiento del sistema sanitario debido al ágil proceso de adaptación de los profesionales de AP al nuevo escenario.

¿Ha sido difícil ajustar la gestión del servicio sanitario AP a una asistencia no presencial?

M.B.G.: Los profesionales sanitarios en general, y los de de AP en particular, tienen una gran capacidad de adaptación en situaciones críticas. Además, en este caso han tenido elementos facilitadores importantes: 1. conocer a los pacientes y mantener una vinculación cercana desde cada centro de salud y cupo con su población de referencia; 2. disponer de la historia clínica electrónica y sistemas de información para trabajar on line sobre la historia clínica del paciente; 3. priorizar la atención telefónica con tiempo y herramientas para hacerlo, como líneas suficientes de teléfono y celulares; 4. reorientación de la actividad por parte de toda la organización hacia la pandemia; y 5. la colaboración con el hospital, laboratorios y las diferentes especialidades.

J.P.F.: En los centros de salud ya tenemos experiencia desde hace años, aunque en menor medida que ahora, en la consulta telefónica, por lo que la transición a la consulta no presencial mayoritaria en estos días no ha sido traumática y hemos sido conscientes de la enorme potencia que tiene este sistema para resolver problemas o dudas que en otras ocasiones generan visitas presenciales. Además, habría que destacar la concienciación y el comportamiento  de nuestros pacientes, lo que nos ha permitido que aun bajo alta presión, con agendas de consulta presencial y telefónica de 40/50 pacientes/día, no hayamos sido desbordados en esta situación.

O.V.D.: Han existido dudas iniciales por parte de usuarios ante un cambio de modelo, pero la conjetura de excepción y la labor desarrollada por los profesionales ha facilitado ese cambio.

No todo es coronavirus, ¿cómo han conseguido o se está consiguiendo atender las patologías comunes y habituales de una población mayoritariamente envejecida con problemas crónicos?

M.B.G.: La vida, y también la enfermedad, siguen a pesar del coronavirus, y nuestros profesionales se ocupan de hacer el seguimiento de pacientes y la valoración de sus necesidades, facilitando medicación de crónicos por receta electrónica, sacando papeleo y burocracia de las consultas, partes de baja, certificados vía telemática, etc. Las consultas colaborativas entre AP y las diferentes especialidades están permitiendo resolver situaciones que no tienen demora. Toda la organización sanitaria se ha volcado para apoyar en lo que hiciera falta. Los administrativos de los centros de salud han jugado un papel fundamental, convirtiéndose en nexo de unión entre los pacientes y AP. Los residentes han apoyado a las especialidades necesitadas y los psicólogos, por ejemplo, están dando apoyo emocional a pacientes y profesionales.

J.P.F.: Una de las grandes ventajas de la AP es la cercanía entre usuarios y profesionales, “nos conocemos con nombre y apellidos”. En cada consulta sabemos quién es el paciente más frágil y el que necesita más cuidados, de modo que durante este período podemos hacer seguimientos proactivos de aquellos que más lo necesitan. Nunca se ha perdido la perspectiva de que no todo es coronavirus. Los equipos están diseñados para dar respuesta a la atención de las patologías habituales y crónicas, se siguen realizando curas en el centro de salud y a domicilio, ajustes terapéuticos o atendiendo patologías agudas que así lo precisen.

O.V.D.: Se ha mantenido la atención de estos cuadros adaptando la demanda al nuevo modelo. La parte no presencial ha tomado mayor relevancia en el seguimiento de pacientes, manteniendo la demanda presencial y domiciliaria en aquellos casos que lo hacen necesario.

¿Cómo contribuye la gestión de AP a potenciar la protección frente al coronavirus?

M.B.G.: Identificando los casos de manera rápida y al inicio del proceso, poniendo en marcha medidas efectivas como el aislamiento, seguimiento de casos, atención domiciliaria, etc. En el Principado de Asturias, la AP ha evitado que pudiera haberse producido un colapso de las urgencias e ingresos hospitalarios.

J.P.F.: En estos días, en todos los noticiarios del país se centra el foco en los pacientes hospitalizados y en la saturación de las UCI, pero apenas se habla del papel de los profesionales de AP, aunque cada día se diagnostiquen en Atención Primaria a miles de pacientes siguiendo los protocolos del Ministerio y de las Comunidades Autónomas. Cada uno de ellos es evaluado bien de forma  presencial si así lo requiere o bien de forma telefónica. Tanto estos pacientes como los que provienen de los servicios de urgencias hospitalarios o extrahospitalarios y los enfermos dados de alta tras ingreso en el hospital son categorizados por nivel de riesgo y agendados para realizar un seguimiento activo según un calendario preestablecido. Esta tarea recae fundamentalmente sobre el personal de enfermería, con el apoyo de los médicos en caso de dudas o si los pacientes precisan reevaluación clínica. Este sistema de organización supone una enorme barrera de contención en nuestro sistema sanitaria, al asumir una gran cantidad de pacientes y evitar asistencias innecesarias a urgencias.

O.V.D.: Llevando a cabo el seguimiento de un gran número de pacientes en su domicilio y un alto número de procedimientos no asistenciales que se han generado.

En estos momentos hay un gran número de sanitarios infectados, ¿cuántos en AP? ¿Qué se podría hacer en AP para reducirlo? 

M.B.G: La cifra de infectados es variable. En el Área V trabajan casi 5.000 profesionales, incluidos residentes, mantenimiento y limpieza, y a 13 de abril el número de casos positivos era de 25. Son fundamentales la protección, la información y la formación, es decir, disponer de medidas de protección adecuadas, formación para utilizarlas de manera correcta ante cada situación, y tener un protocolo que especifique el tipo de material que hay que usar en cada actuación. Esto da seguridad a los profesionales, en una situación tan crítica y hasta ahora desconocida.

J.P.F.: No disponemos de datos desagregados de afectación entre profesionales en AP y hospitalarios, pero es evidente que en AP estamos en la primera línea y lo que sí sabemos es el número de profesionales que han fallecido hasta ahora por esta enfermedad. Mucho se ha hablado en estos días sobre los sistemas de protección, de su uso y de su escasez. Es evidente que antes de reconocer que estábamos ante una pandemia muchos profesionales se han expuesto al virus y que la escasez de material posteriormente ha propiciado atenciones no seguras. En estas semanas todos nos hemos concienciado de que la protección de los profesionales es clave; por eso en cada centro hemos establecido espacios con especiales medidas de protección para la atención de pacientes con síntomas respiratorios, sin dejar de tener en cuenta las medidas de protección generales para cualquier atención a todo tipo de pacientes. Creo que lo fundamental es disponer de material de protección y protocolos para usarlos de forma adecuada.

O.V.D.: En nuestra comunidad autónoma no ha existido un alto número de profesionales infectados, en gran medida por la prudencia en la gestión de la demanda y los circuitos establecidos dentro de los dispositivos. El garantizar unas medidas de protección adecuadas a esta primera línea de abordaje refuerzan la labor organizativa desarrollada

Gestionar la atención a domicilio ¿ha sido complicado? ¿Están respondiendo bien los sanitarios: médicos, enfermeras, auxiliares…? ¿Y los pacientes?

M.B.G.: El domicilio es un espacio asistencial más. AP lo sabe muy bien y tiene experiencia de cómo hacerlo. Actualmente, en nuestros centros de salud cada médico de familia, por teléfono, evita que 40 pacientes al día acudan al hospital. Son muchos los que con una adecuada atención sanitaria on line pueden y deben permanecer en su domicilio, porque estar en un hospital no les va a aportar ningún beneficio añadido. Hay que destacar que los pacientes están teniendo una actitud ejemplar, tanto en la atención telefónica como en la atención en domicilio cuando ha sido necesaria.

J.P.F.: La atención domiciliaria es una actividad muy consolidada en AP, forma parte de nuestro día a día. Prestamos atención a los paciente más frágiles y a aquellas situaciones en las debemos hacer una valoración in situ. En este contexto, durante esta epidemia se ha continuado con esta actividad; los profesionales de AP asumimos este tipo de atención tal como se venía realizando, quizás en mayor medida hoy por las dificultades de desplazamiento de las personas mayores. Lo único que ha cambiado es la valoración inicial por parte del profesional implicado, y si se sospecha que la causa está relacionada con el coronavirus los profesionales van equipados con el sistema de protección adecuado.

O.V.D.: La situación excepcional ha aumentado la flexibilidad de todas las partes para un nuevo abordaje. Se ha pedido una mayor protección y seguridad para ser acometida y ser más escrupulosos en los cuadros que lo justifiquen.

Esta es una crisis sanitaria derivada a una crisis social global. ¿Cree que la consolidación y potenciación de la Sanidad pública puede ser la mejor defensa antes las nuevas pandemias que seguramente llegarán?

M.B.G.: La sociedad está comprobando para lo que sirve tener un buen sistema sanitario público. Nos sentimos orgullosos de él, y después de lo que está pasando no haría falta más para justificarlo. Sin embargo, entre otras lecciones, quizás deberíamos de aprender que hay que invertir y potenciar más la investigación, porque si en algo hay que buscar esperanza para superar esta crisis es precisamente en eso, en la ciencia y en la investigación.

J.P.F.: Sin duda, cuanto mas potente sea un sistema sanitario público y cuanto más cohesionado esté mejor será la respuesta ante estas situaciones de riesgo para la población. Necesitamos profesionales trabajando con metas comunes, con directrices concretas y una Sanidad con recursos suficientes para hacer frente a estos retos. Esto pasa necesariamente por mejorar la financiación de uno de los pilares básicos de nuestra sociedad, como es nuestro sistema sanitario público y la AP en concreto.

O.V.D.: Esa es una cuestión que ha quedado puesta de manifiesto sin lugar a ninguna duda. El abordaje de esta pandemia en países con un modelo sanitario privado, más allá de las inequidades evidentes, haría muy difícil un manejo adecuado.

¿Ha sido/es posible una mejor gestión para tener menos problemas de suministro de material?

M.B.G.: Todo es siempre mejorable, y a posteriori seguro que se identifican fallos y múltiples áreas de mejora, pero hay que tener en cuenta que hablamos de una crisis mundial, donde todos los países han buscado lo mismo y se han encontrado con dificultades parecidas. En nuestro caso concreto, en Asturias, ha sido ejemplar como se ha llevado este tema. Desde el primer día la protección ha sido un elemento crucial, porque hablamos de la seguridad de los profesionales y de la de los pacientes. Hemos tratado de anticiparnos en la búsqueda de soluciones, y el trabajo en red en todo el Principado de Asturias está siendo decisivo para superar las dificultades que se van presentando.

O.V.D.: Esa es una cuestión que nos debe hacer reflexionar sobre la preparación de cara a futuras situaciones que se pudieran presentar. Decía Albert Camus: “Todo lo que el hombre puede ganar al juego de la peste y de la vida está en el conocimiento y el recuerdo”. Sería deseable que la memoria no fuera tan frágil.

NOTA DE REDACCIÓN:
La información que ahora publicamos forma parte de un especial COVID-19 de la edición impresa mensual de EL MÉDICO. Este número corresponde a la publicación de mayo, y el contenido se cerró el 25 de abril de 2020.