La hiperplasia benigna de próstata (HBP) suele provocar síntomas miccionales en los pacientes. Esta patología es de hecho la principal causa de los síntomas de tracto urinario inferior. Entre los mismos se encuentran las micciones nocturnas, la disminución del chorro miccional, la urgencia y la incontinencia, la sensación de vaciado incompleto o la micción entrecortada.

Sin embargo, muchos pacientes tienen problemas para preservar su función sexual con el tratamiento. En este sentido, los expertos apuestan por técnicas mínimamente invasivas que pueden evitar estos efectos.

En concreto, destaca el sistema Rezum, una técnica cuya base es la energía del vapor de agua. Una máquina aplica radiofrecuencia a las gotas de agua y estas se vaporizan. A través de un endoscopio se inyecta ese vapor en la zona de la glándula prostática. Esta impide el paso de la orina. Después, ese vapor se convierte nuevamente en agua liberando una energía que eliminará las células de la próstata.

En palabras de Martínez-Salamanca, urólogo del Hospital Vithas Madrid Pardo de Aravaca Rezum es un sistema revolucionario. “Mediante la inyección en la próstata de ‘vapor de agua’ se consigue en tan sólo 90 segundos mejorar drásticamente los síntomas relacionados con la hiperplasia benigna de próstata”. Todo ello con anestesia local o sedación y sin necesidad de hospitalización.

El sistema Rezum ya ha sido empleado para tratar a miles de pacientes en Estados Unidos y Reino Unido obteniendo resultados altamente satisfactorios. En la actualidad, el equipo de Hospital Vithas Madrid Pardo de Aravaca ha llevado a cabo más de setenta procedimientos con esta técnica, todos ellos satisfactorios.

Otras técnicas para hiperplasia benigna de próstata

Otra de las novedades más interesantes actualmente es la tecnología Aquablation. Esta permite la ablación del tejido prostático en hiperplasia benigna de próstata mediante un jet de suero fisiológico compuesto por agua y cloruro sódico. En este caso no se utiliza ningún tipo de energía térmica. Simplemente se usa la energía del agua, a una presión muy alta, para realizar la destrucción o hidroablación del tejido prostático.

Esta técnica, además aporta la precisión de la cirugía robótica y las ventajas del uso del agua como fuente de energía. Gracias a su alta precisión permite conservar la función sexual. También preservar la eyaculación en 9 de cada 10 pacientes que son sometidos a este tratamiento.