¿Cuáles son las principales conclusiones del informe AMPHOS?

La principal conclusión del informe AMPHOS, La sanidad que queremos en 2025 determina que es necesario construir un nuevo modelo sanitario debido a los cambios que han surgido en la propia sociedad en unos años tan convulsos. Un nuevo modelo en el que la asistencia se configure de manera transversal.

¿Cómo debe ser esta configuración?

Las especialidades no deben ser un modelo de atención. Para conseguir dicha transformación deben desaparecer los actuales niveles asistenciales. Se optará por un modelo organizado a través de diferentes áreas en las que trabajen equipos multidisciplinares que permitan acercar la gestión sanitaria. Esta nueva forma de actuar facilitará mejorar la capacidad de resolución y aumentar la cartera de servicios, generando una distribución más eficiente de los recursos.

¿Cómo se medirán los resultados?

La medición de los resultados es crucial para evaluar si los cambios que se realicen han surtido efecto y han permitido cumplir las expectativas. Lograr esto pasa por una transformación digital del Sistema Nacional de Salud. La única manera de conseguir que todo esto se convierta en realidad es conseguir establecer un consenso nacional para unificar criterios, planificar y financiar.

¿Qué papel ha tenido la pandemia en el impulso del informe?

La COVID-19 ha supuesto un antes y después en la vida de todas las personas, pero también para el funcionamiento de nuestro Sistema Nacional de Salud. Ha puesto en evidencia la importancia de la Sanidad, pero también nos ha permitido observar aquellas flaquezas del SNS, por lo tanto, hemos podido determinar aquello que debe mejorarse. La crisis sanitaria ha impulsado la necesidad de hacer un análisis reflexivo sobre el sistema sanitario que tenemos.

Durante la pandemia se experimentaron con ciertos modelos que resultaron ser de gran utilidad. La flexibilidad en la contratación permitió una manera de actuar más ágil, también se pudo ver los beneficios de la autogestión que debe ser compatibilizada con la cogobernanza y la equidad.

¿Qué metodología se ha seguido en la elaboración del informe AMPHOS?

Este proyecto se dividió en tres fases. La primera de ellas ha sido una fase autonómica en la que se identificaron los problemas más importantes que tiene nuestro sistema sanitario. Tras esto, se pasó a una segunda fase, denominada como fase transversal centrada en incluir propuestas de solución para los principales problemas que hayan sido identificados en la primera fase. Y, por último, una fase de consenso de las propuestas surgidas para confirmar que contenían la visión de todo el sistema.

¿Cuántos profesionales han participado?

Este proyecto ha tenido una gran acogida, ha contado con la participación de más de 200 personas, entre los que se encontraban profesionales de la gestión, del área asistencial y pacientes. A pesar de vivir unos momentos de pandemia que conllevan una gran carga de trabajo, todos reafirmaron una vez más su compromiso por la mejora del sistema.

¿Cómo se debe establecer la reorganización de la atención sanitaria?

La reorganización debe establecerse de una manera transversal, sin olvidar el reto que supone el envejecimiento y la cronicidad. Los actuales modelos de atención deben cambiar para dar paso al nuevo modelo que debe estar marcado por equipos multidisciplinares y por los procesos.

Se establecerán protocolos entre los equipos asistenciales en los que el paciente se encuentre acompañado. Se optará por un modelo organizado a través de diferentes áreas en las que trabajen equipos multidisciplinares, que permitan acercar la gestión sanitaria.

Por otro lado, debe existir una organización del modelo de historia clínica teniendo en cuenta los procesos, que además aproveche las tecnologías para lograr la interproatividad entre los diferentes sistemas y la explotación masiva de los datos de la salud, para realizar una actividad más preventiva y proactiva.

¿Cómo se puede integrar la atención sanitaria con la sociosanitaria?

El componente social es de suma importancia, y no lo hemos querido dejar pasar. La integración de la atención sanitaria con la sociosanitaria puede realizarse mediante una comisión de coordinación entre los Servicios de Salud y los Servicios Sociales, consensuando los recursos disponibles y los necesarios en cada momento para el paciente, y analizando el impacto de cada una de las decisiones en una población donde tanta relevancia puede tener el hacer como el no hacer.

¿Cómo se va a llevar a cabo?

Para ello, proponemos la creación de una nueva figura, los facilitadores sociosanitarios. Su función sería la de coordinar y atender cada una de las necesidades de los usuarios de atención sociosanitaria. Estos cambios deben estar acompañados de la inversión en el ámbito social, para que deje de ser una prestación de segunda categoría.

¿Cómo se integra en esta reorganización la atención a crónicos?

Hay dos vías claras que deben ser implementadas para la buena atención a los pacientes crónicos. La primera es una que la pandemia nos ha enseñado. La Tecnología de la Información y la Comunicación es crucial para el seguimiento de los pacientes crónicos. De hecho, se trata de un modelo que en algunas autonomías ya ha demostrado ser útil y los pacientes están contentos con su implantación, ya que además de permitir un seguimiento facilita el acceso a las consultas presenciales cuando son necesarias.

Por otro lado, incorporar las PROMs (Patient Reported Outcomes Measures) en la historia clínica como parte del seguimiento habitual de este tipo de pacientes es esencial para la toma de decisiones y para que éstas se realicen de una manera ágil.

¿Cómo se puede implicar los profesionales sanitarios en esta reorganización?

La implicación de los profesionales sanitarios es primordial. Serán los encargados de implicar al paciente. Además, deben tener mayor responsabilidad gestora para disponer de una mayor capacidad de actuación.

¿Qué grado de compromiso se percibe en los distintos niveles asistenciales?

La pandemia ha puesto de manifiesto que la atención sanitaria es un sistema de vasos comunicantes y que solo si trabajamos unidos con un objetivo común podremos alcanzar resultados.

¿Cómo se puede mejorar la continuidad asistencial?

Con la creación de un circuito específico de asistencia al paciente que asegure esta continuidad asistencial. Una manera de fomentarlo es la figura del responsable del paciente.

¿Qué papel tiene el paciente/usuario del SNS en esta reorganización?

El paciente debe ser el centro del sistema, pero no solo como parte responsable de sus decisiones, sino como un elemento adicional a la hora de decidir la estrategia hacia la que se orienta el sistema. Es una parte esencial en este nuevo sistema sanitario, por lo que sus necesidades y preferencias deber ser tomadas en cuenta.

¿Cómo se puede mejorar la equidad en el acceso a la innovación en las distintas CC. AA.?

En muchas ocasiones las carteras de salud generan desigualdades, ya que los derechos y deberes de los pacientes varían en función de la comunidad autónoma en la que se encuentren. Por ello, debe definirse con claridad el modelo de prestaciones que queremos tener, centrándonos más en los resultados esperados, que son los que realmente deben de ser equitativos, que en las propias prestaciones y el modelo de acceso a las mismas. Estas decisiones, que deben de ser lideradas desde el Ministerio de Sanidad, deben de ir de la mano de un consenso nacional que, además, abogue por despolitizar la sanidad y su gestión.

¿Se contempla la obtención de un título específico para la gestión/dirección?

La profesionalización de la gestión es una de las medidas más demandadas y que mayor impacto tiene a nivel de todo el sistema. Por ello, se propone la creación de un grado universitario en Gestión Sanitaria, para lo que se deberá definir el contenido de la formación y las habilidades y competencias que deberán tener cada uno de los roles y perfiles del sistema.

La formación del gestor y su profesionalización son claves en este proceso, ¿qué propuestas hay para implantarlas y mejorarlas?

Por un lado, la profesionalización se implementaría con el mencionado grado específico en Gestión Sanitaria. También será necesaria la formación en gestión para todos los agentes del sistema. Para ello, se debe incluir en los planes de formación referente a la gestión en todos los grados de Ciencias de la Salud y en todas las especialidades de MIR, FIR, EIR y PIR. El Desarrollo Profesional Continuo del Directivo de la Salud es esencial para permitir una mejora continua de sus competencias. Además, se deberá facilitar la vuelta a la práctica clínica gracias a sistemas de actualización una vez acabada la labor gestora.

Por último, para apoyar la innovación en la investigación, se propone potenciar el desarrollo profesional específico para los investigadores y potenciar los grupos emergentes, que necesitan estímulos para realizar sus proyectos. Existen redes e institutos a los cuales un gran número de profesionales no tiene un fácil acceso, las sociedades científicas deberían actuar como estímulo para estos profesionales, dándoles acceso a todos los recursos de los que disponen.

¿Cómo se va a financiar todo este cambio?

La forma de financiación también debe dar un cambio, dejando atrás el sistema de financiación por estructuras y basándose en los resultados en salud que se obtienen, pero también incrementando la financiación del sistema, acercándole a la media de los países de nuestro entorno. Las decisiones de financiación deben estar ligadas a la medición de los resultados en salud. Esto debe de ir de la mano de fomentar que los profesionales se quieran formar y apostar por la gestión, implicarlos en la toma de decisiones y aumentar la capacidad de autogestión. Todo esto debe hacerse de forma consensuada, estableciendo unos criterios mínimos para las CC. AA.

¿Cuentan con el apoyo de las distintas administraciones?

Los grupos de trabajo estaban integrados en gran medida por representantes de estas administraciones. No obstante, nuestro objetivo es iniciar la presentación del informe a los líderes políticos de cada una de estas administraciones autonómicas para, juntos y con las menores interferencias posibles, poder dar los primeros pasos que hagan realidad la transformación de carácter técnico propuesta.

¿Qué objetivos se puede conseguir a corto, medio y largo plazo?

AMPHOS es un llamamiento a la acción, para que la asistencia sanitaria que todos queremos sea posible en 2025.

No obstante, sabemos que para transformar el sistema sanitario debemos tener en cuenta tres grandes retos: los cambios deben de ser pequeños, sucesivos e incrementales; se debe llevar implícita una planificación a medio plazo y, por último, la gestión de los cambios debe de reflejarse en la normativa y adaptarse a la cultura organizacional.

Si tenemos estos aspectos en cuenta, podremos desarrollar todos los objetivos marcados, aunque no sea de forma simultánea en todos los sitios, en estos próximos años.