Hasta un 20 por ciento de los jóvenes de 18 años habrá sufrido en su vida al menos un episodio depresivo clínicamente relevante, según datos de la Organización Mundial de la Salud. En opinión de los expertos, se trata de un problema sanitario de gran envergadura asociado a un elevado coste económico, social, personal y de oportunidad para la población joven que es necesario combatir. En este sentido, la Atención Primaria (AP) se erige como referente del cuidado y mantenimiento de la salud ­física y mental­ de la población joven, “ya que permite una relación médico-paciente de confianza y seguridad”.

Así se puso de manifiesto en el XVII Seminario Lundbeck “Millennials y Generación Z, la depresión invisible”, celebrado en Ibiza, en el que se hizo especial hincapié a la hora de señalar que los dos retos más importantes en el abordaje de la depresión del adulto joven pasan por la detección y tratamiento precoces. Y es que la depresión es uno de los factores más asociados a la conducta suicida. Se estima que el riesgo de quitarse la vida es cuatro veces mayor en las personas con depresión en comparación con la población general, y 20 veces mayor en el caso de la depresión grave.

Según el Instituto Nacional de Estadística, el suicidio es la tercera causa de muerte en el grupo de edad entre los 15-29 años, solo superado por causas externas de mortalidad y tumores. En opinión de la doctora  Marina Díaz Marsá, jefa de Sección de Psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos y presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid, “la prevención del suicidio depende del diagnóstico precoz de la depresión que vendría facilitada por la psicoeducación y la difusión de publicaciones divulgativas en el ámbito escolar, académico y familiar que facilitara la identificación de signos y síntomas que conduzcan a este diagnóstico. Es importante también trabajar en los factores protectores, tanto personales  como sociales”.

Incremento de consultas por abuso de las redes sociales

La doctora Díaz Marsá adelantó también la enorme preocupación con la que los psiquiatras constatan el notable incremento en sus consultas de jóvenes y menores de 18 años que abusan de las redes sociales y que sufren depresión, tienen baja autoestima, no saben enfrentarse de forma adecuada a las dificultades cotidianas y sufren aislamiento social o falta de objetivos. “Cada vez hay más diagnósticos de jóvenes depresivos que pasan horas y horas en las redes sociales”, apuntó.

Este fenómeno da lugar a que algunos chicos, con tal de sumar amigos, seguidores o likes, lleven ese deseo al extremo e “incurran en conductas  de riesgo para sí mismos dada la exposición que brinda Internet: el exhibicionismo, en las chicas y las agresiones hacia otros en varones”, subrayó Díaz Marsá.

El acoso cibernético es un problema en alza, un factor de riesgo de la depresión, y hay que tener en cuenta que siete de cada diez jóvenes afirman haberlo experimentado. “La depresión va en aumento y las previsiones no son buenas;  esta enfermedad se ha convertido, junto con las adicciones en una de las lacras en Salud Mental de los jóvenes con el agravante de que cada vez los episodios son a edades más tempranas”, coincidieron en señalar los expertos.

La información, clave en el tratamiento a pacientes

A pesar de ello, los adultos jóvenes desconocen la importancia y consecuencias de estos síntomas cognitivos. Apatía -para el 39 por ciento de los jóvenes entre 18-24 años y el 43 por ciento de quienes tienen entre 25-34 años- y tristeza -para el 35 por ciento de la población entre 18-24 años y el 41 por ciento entre 25-34 años- son considerados, en cambio, los principales síntomas de la enfermedad para los jóvenes españoles.

Por eso, según el doctor Víctor Pérez Sola, director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar, condidera que en el tratamiento de los jóvenes es fundamental la información al paciente y a su familia, así como establecer un plan de seguridad en situaciones de riesgo o emergencias. “En el caso de depresión leve se debe comenzar el manejo con apoyo activo, psicoeducación  y monitorización durante unas 6-9 semanas antes de ofrecer tratamiento psicoterapéutico o farmacológico.

“En depresiones moderadas o graves se aconsejan tratamientos como psicoterapias de tipo cognitivo-conductual o tratamiento con antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina”, explicó.

La patología mental más prevalente en AP

Los expertos incidieron en que los dos retos más importantes en los pacientes jóvenes son la “detección y tratamiento precoz”, que en muchos casos se retrasa por la dificultad de acceso a los pacientes. Como subrayó la médica de familia y secretaria del grupo de Salud Mental Silvia López Chamón ante una sospecha de depresión más que buscar diagnóstico y tratamiento, los jóvenes van a la consulta a solicitar ayuda para superar una circunstancia que no saben manejar.  Por eso, el reto es acercarlos al sistema sanitario e intentar llegar a ellos con propuestas, como la de situar a equipos de salud mental fuera de los ambulatorios, en centros sociales y culturales de referencia para la juventud

La especialista de Primaria reconoció que la depresión es la patología mental “más prevalente en atención primaria”, al tiempo que sostuvo que entre los objetivos que plantea el abordaje de la depresión en el paciente joven desde AP se encuentran desde las campañas de prevención o mejoras en la certeza diagnóstica hasta el desarrollo de la investigación para evitar las complicaciones y minimizar  las más graves como las comorbilidades psiquiátricas o e suicidio.

La secretaria del grupo de Salud Mental de SEMERGEN reconoció que quedan pendientes importantes oportunidades de mejora: la formación de los profesionales, la educación sanitaria del paciente y familia, la optimización del uso de las nuevas tecnologías, así como la promoción de la producción y divulgación científica.

Rethink Depression, plataforma de referencia

Con el objetivo de mejorar la información y el conocimiento de la depresión, la compañía Lundbeck lanza la plataforma Rethink Depression. La nueva web responde a la necesidad social de reconocer la depresión como una enfermedad mental multidimensional, “que la depresión va más allá de un trastorno del ánimo, afectando al estado físico y cognitivo de la persona”.

Junto a la web, Lundbeck pone en marcha también el perfil de twitter @RethinKdepEs, destinado a generar conversaciones en castellano sobre la depresión a través de los hastag #VivirConDepresión y #RehinkDepression apostando por el papel del entorno digital como herramienta de concienciación, información y punto de encuentro.

Y es que tal y como apuntó Sara Montero, directora de la Unidad de Sistema Nervioso Central de Lundbeck Iberia, “si entendemos mejor esta enfermedad podremos hacer más llevadera la vida de los pacientes con depresión. Creemos que el conocimiento es poder, el poder de ser parte activa en el manejo de la enfermedad e incluso el poder de protegerse de las recaídas”, sentenció.