Ante la crisis del coronavirus, hay que tener en cuenta que los receptores de trasplante de hígado con virus de la hepatitis B son pacientes inmunodeprimidos y, por tanto, constituyen un grupo de riesgo. De esta forma, una de las recomendaciones es la de reducir y evitar en lo posible determinados desplazamientos.

Sin embargo, actualmente estos pacientes deben recibir profilaxis a largo plazo para evitar la reinfección del órgano trasplantado. La profilaxis se realiza con fármacos virustáticos, inmunoglobulina específica, o una combinación de ambos.

En estas circunstancias adquiere especial relevancia la existencia de Zutectra, inmunoglobulina antihepatitis B de administración subcutánea que permite la autoinyección en el propio domicilio, lo que supone decisivas ventajas tanto para la calidad de vida y seguridad del paciente como para la eficiencia del sistema sanitario.

Así se desprende del estudio publicado en BMC bajo el título ‘Switch from intravenous or intramuscular to subcutaneous hepatitis B immunoglobulin: effect on quality of life after liver transplantation’.

El mismo concluye que “la vía de administración subcutánea reduce los efectos secundarios y su interferencia en la vida cotidiana, mejora el ánimo del paciente e incrementa su autonomía”. De esta forma, se trata de una alternativa a tener en cuenta, especialmente en la circunstancia actual que pasan estos pacientes.