La adherencia terapéutica es importante con cualquier medicamento y mucho más con la insulina. Es necesaria para intentar que el paciente tenga el menor número de complicaciones posibles. Por eso, hay que intentar evaluar si la medicación pautada se utiliza correctamente y, sobre todo, evitar la inercia terapéutica, que se define como el fracaso en iniciar un tratamiento o su intensificación cuando se precisa.

El objetivo terapéutico se alcanza en menos del 50% de las personas con diabetes mellitus, aumentando el porcentaje al 63,9% en las que están tratadas con insulina. Una de las causas por lo que se produce este mal control es por la inercia clínica, que puede llegar a suponer un retraso en el inicio de insulinización mayor de 7 años.

Se ha visto que disminuir el número de administraciones diarias de la insulina basal mejora la adherencia terapéutica.

Pautas adecuadas

En los últimos años se está viendo que la adherencia terapéutica se intenta conseguir con insulinas basales con un tiempo de acción cada vez más prolongado, siendo este uno de los objetivos. También ha demostrado mejorar la adherencia el uso de insulinas con bajo riesgo de hipoglucemias y dispositivos de fácil manejo.

En este sentido, la insulina glargina tiene beneficios. Se administra una vez al día y presenta bajo riesgo de hipoglucemias; además el dispositivo de administración es sencillo y los pacientes no tienen problemas en su uso.

Por ejemplo, en la búsqueda de alternativas a las formas de insulinoterapia más complejas, como la terapia basal-bolo, el añadir un ARGLP1 en lugar de análogos de insulina rápida pueden producir mejoras en el peso y en la HbA1c con menos hipoglucemias, lo que mejora la adherencia al observar el propio paciente buenos resultados.

Medir la adherencia

A la hora de medir la adherencia, se puede valorar de forma directa o indirecta. La primera valoración se hace midiendo los niveles de glicosilada, mientras que la segunda se lleva a cabo a través de los múltiples formularios existentes, como los de Haynes y Morisky.

La falta de adherencia terapéutica supone un incremento de forma exponencial en las complicaciones a corto y largo plazo derivadas de la diabetes. También se traduce en un mayor impacto en gasto sanitario y un mayor número de consultas y visitas médicas, conduciendo a mayor número de ingresos del paciente e incluso poniendo en peligro su supervivencia.

Complicaciones

La baja adherencia se asocia a un peor control metabólico y, en consecuencia, a un aumento de las complicaciones microvasculares.

En ocasiones, se atiende en la consulta pacientes en tratamiento con insulina, sobre todo aquellos que precisan una pauta bolo-basal, con niveles muy elevados de HbA1c, lo que lleva a pensar que no se administran la insulina a diario. Esto puede ser debido a diferentes causas, como la falta de motivación, cansancio, negación de la enfermedad… Cuanto más se simplifique el tratamiento, disminuyendo el número de dosis, mejor adherencia se va a conseguir, sobre todo en estos pacientes más complejos.

El uso de pautas terapéuticas sencillas como insulina glargina, en el paciente polimedicado, como es la DM2, favorece la adherencia y, por lo tanto, la prevención de las complicaciones microvasculares y sus repercusiones en términos de salud y de costes para el sistema sanitario.

Acciones para mejorar la adherencia

En cuanto a las intervenciones para mejorar la adherencia, están tener apoyo social y de cuidadores. Se ha demostrado que existe una gran diferencia entre personas mayores y pacientes jóvenes, un paciente mayor suele tener más problemas que los pacientes jóvenes.

Otra pauta que facilita la adherencia es la asociación de fármacos a dosis fijas, sobre todo en pacientes polimedicados. Cuando se reducen el número de tomas de fármacos se ayuda al control de la enfermedad.

El apoyo de las nuevas tecnologías, con mensaje de texto único y personalizado, mensajes preguntando sobre administración diaria, etc.…, es una herramienta importante.

En la consulta es donde se transfiere la información y es donde se consigue la adherencia del paciente. En este contexto, el papel de Enfermería es importante para mejorar la adherencia, ya que trabajan con consejos sobre las pautas el tratamiento y más en ámbitos rurales.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Endocrinología María Merino Viveros, Cristina Navea Aguilera, Beatriz Pilar Pelegrina Cortés, Teresa Antón Bravo y Alberto Fernández Martínez, y el médico de Familia Alberto Calderón Montero, y Eduardo Platero Rodrigo, Sonia Redondo De Pedro, Juan Carlos García Álvarez, Juan Ramón Herrera Ontañón, Margarita Elisa Lam Seto y Pablo Huelin Martínez de Velasco.