La calidad asistencial debe ser compatible con la toma de decisiones rápidas, y así lo han defendido expertos reunidos para analizar las principales conclusiones extraídas de la pandemia. El encuentro digital ‘COVID-19: Impacto en la calidad asistencial’ ha sido organizado por EL MÉDICO INTERACTIVO (Grupo SANED), en colaboración con la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA), la Fundación Española de Calidad Asistencial (FECA) y con el patrocinio de la compañía Astellas.

Inmaculada Mediavilla, presidenta de la SECA, durante su intervención.Inmaculada Mediavilla, presidenta de la SECA, ha inaugurado el coloquio con unas palabras de reconocimiento y agradecimiento al personal sanitario por su labor durante los últimos meses: “Hemos demostrado una vez más que los profesionales de la sanidad somos el activo más potente de nuestro sistema sanitario. A pesar de ello, muchas veces no tenemos el reconocimiento. Y hago extensivo el reconocimiento a los profesionales de todos los ámbitos asistenciales, desde los hospitales hasta las urgencias extrahospitalarias, los departamentos de gestión y, por supuesto, la Atención Primaria”.

En este sentido, ha comentado que los profesionales de Primaria son “los menos reconocidos y los más invisibles”, a pesar de haber tenido “un papel muy destacado” durante la pandemia. Precisamente de los niveles asistenciales y la necesidad de mejorar la comunicación entre ellos se ha hablado en esta jornada que ha sido moderada por Emilio Ignacio García, profesor de la Universidad de Cádiz y expresidente de la SECA.

Propuestas de la SECA

El primer ponente ha sido José J. Mira, catedrático de la Universidad Miguel Hernández de Elche. En su intervención ha analizado la calidad asistencial, la seguridad de los pacientes y la resiliencia de las organizaciones y de los profesionales en la ‘Era COVID-19’. El Prof. Mira ha expuesto una serie de propuestas de la SECA en diferentes ámbitos. Por ejemplo, ha hablado de la equidad y la necesidad de “identificar pacientes de mayor vulnerabilidad o con mayor nivel de riesgo”, así como de “disponer de códigos éticos para la distribución de los recursos y la atención a personas más vulnerables”.

En cuanto a la accesibilidad, ha comentado que sería útil “reforzar los canales alternativos para conseguir cita en las diferentes consultas”, así como “modernizar los sistemas de atención a los pacientes mediante modelos de atención presencial y no presencial”. También ha considerado oportuno diseñar mejores canales de comunicación bidireccional entre Atención Primaria y Hospitalaria, reformular las interconsultas, las derivaciones, la historia digital, etc.

Efectividad y la eficiencia en la era COVID-19

Otros parámetros que deben tenerse en cuenta son la efectividad y la eficiencia, que tendrán que ajustarse a las nuevas necesidades para el seguimiento de pacientes COVID-19. “Muy probablemente será necesario revisar las guías de práctica clínica para poder incorporar nuevos elementos que incidan en la calidad de la asistencia”, algo que preocupa a la propia SECA, según ha dicho.

En este sentido, se ha referido a ciertas “prácticas de escaso valor diagnóstico y terapéutico”, que, además, pueden conllevar un alto riesgo de contagio. Precisamente para evitar la propagación del virus es necesario fijar “criterios de calidad para una correcta atención a pacientes mediante la telemedicina”. Según ha indicado, “la atención telefónica genera incertidumbre en los profesionales”, por lo que después de la crisis sanitaria será preciso replantear también este tipo de consulta no presencial para fijar criterios de calidad y mecanismos más reglados, hasta ahora inexistentes.

La seguridad de la práctica clínica ha sido otro aspecto tratado por Jose J. Mira Solves. En su opinión, el sistema tiene que definir las soluciones e-salud que se requieren, así como la formación que precisan los profesionales, entre otros aspectos.

“Tenemos que revisar por completo los protocolos de higiene y limpieza de las consultas y de los hospitales para evitar contagios e infecciones. Muchos centros ya han comenzado a crear circuitos separados, pero estamos observando una gran variabilidad a la hora de aplicar las medidas”, ha añadido.

La calidad asistencial en la toma de decisiones rápidas

A continuación, Julián Alcaraz, presidente de la Sociedad Murciana de Calidad Asistencial (SOMUCA), ha hablado de la capacidad de adaptación del sector. Su ponencia se titulaba: ‘¿Es incompatible la calidad asistencial con la toma de decisiones rápidas?’. Su respuesta ha sido rotunda: “La calidad asistencial debe ser compatible con la toma de decisiones rápidas”, aunque tal vez sea necesario adaptar “los modelos actuales de calidad para actuar en crisis”. “Hay que fomentar la cultura de la calidad a través de planes en las organizaciones, y no saltarse pasos. Asimismo, debemos prepararnos para posibles requerimientos futuros, y no solo para la COVID-19, sino también para otras alertas sanitarias”.

Julián Alcaraz ha destacado como aspecto positivo de la pandemia “la buena predisposición que ha habido por parte de los profesionales”. Y ha puesto como ejemplo su centro de trabajo, el Hospital Morales Meseguer de Murcia, donde es coordinador de Calidad. También se ha referido al reconocimiento por parte de la población, representado en ese aplauso de las ocho de la tarde.

Improvisación y falta de humanización

En cuanto a los aspectos mejorables de la gestión de la pandemia, ha destacado “la improvisación”. En este sentido, se ha referido a las noticias publicadas sin fundamento durante las primeras semanas de la epidemia. “Si alguien escuchaba una noticia relativa a la lejía, enseguida nos ponían empapadores con este producto para limpiar los zapatos, sin saber si estaba indicado”.

Otro aspecto negativo, en opinión de Julián Alcaraz, ha sido todo lo relacionado con la humanización. “Después de trabajar durante tanto tiempo con los pacientes, nos hemos visto obligados a aislar a los pacientes incluso en situaciones terminales. Ha habido gente que no se ha acercado al hospital porque no quería morirse sola, prefería morir en su casa”, ha lamentado.

La calidad asistencial debe ser compatible con la toma de decisiones rápidas.