La Cardiología ambiental es uno de los temas que se debaten en el Congreso de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) que ha comenzado este jueves en Zaragoza. La contaminación ambiental es “la gran desconocida” como factor de riesgo de la salud cardiovascular. La calidad del aire que respiramos, del agua que bebemos o de los alimentos que comemos contribuye a la evolución de la enfermedad cardiovascular. Así lo ha indicado Ana Navas-Acién, epidemióloga y profesora de la Columbia University Mailman School of Public Health (Nueva York). Esta experta ha intervenido en la primera jornada del Congreso SEC2021, que se celebra de forma presencial hasta el sábado 30.

También han intervenido en la presentación del Congreso Ángel Cequier, presidente de la SEC; Héctor Bueno, presidente del Congreso SEC21 de la Salud Cardiovascular, y Julián Pérez Villacastín, presidente electo de la sociedad científica.

La Cardiología ambiental

El Congreso SEC21 de la Salud Cardiovascular analiza las posibilidades de incorporar a la práctica clínica habitual la subdisciplina ‘Cardiología Ambiental’, relacionada con el cambio climático. El medioambiente, junto con el estilo de vida, es fundamental en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.

Cerca del 30% de los fallecimientos por motivos cardiovasculares “tiene un componente medioambiental”, como ha dicho Ana Navas-Acién, con datos de la Organización Mundial de la Salud. Entre los elementos que contribuyen a este empeoramiento del estado de salud ha citado la contaminación del aire, el tabaquismo pasivo y algunos compuestos tóxicos especiales, como el plomo.

“Vivimos un momento único para el reconocimiento de la importancia del medioambiente en la salud cardiovascular”, ha incidido. “Miles de estudios han demostrado que los días que hay más contaminación se producen más ingresos hospitalarios por infarto, por muerte súbita, por arritmias o por insuficiencia cardiaca”, ha añadido.

Aparte de estos “efectos agudos”, Navas-Acién también se ha referido a los “efectos crónicos”, en relación con “esa pequeña dosis de contaminantes que uno recibe cada día”. “Se trata de una exposición totalmente involuntaria que sufrimos en la mayoría de las ciudades debido al alto nivel de contaminación”.

El ejemplo del tabaco

El tabaco es “el gran ejemplo” de por qué la contaminación ambiental del aire es tan perjudicial, ha señalado Ana Navas-Acién. “El tabaco es la forma más eficiente de juntar todos los contaminantes conocidos y administrarlos directamente en los pulmones. También tenemos una evidencia muy clara de que el tabaquismo pasivo aumenta el riesgo cardiovascular”.

Las medidas de precaución tomadas durante la pandemia en relación con el hábito tabáquico han sido “buenas para reforzar la necesidad de los espacios libres de humo, no solo en espacios interiores, sino también en zonas de terraza o lugares donde hay concentración de mucha gente”.

Sin unidades de Cardiología Ambiental

En España todavía no hay unidades de Cardiología Ambiental, según han corroborado los Dres. Cequier y Bueno. “Hablamos de un entorno nuevo y, aunque se conoce la contaminación ambiental, normalmente estos factores han descansado más en Salud Pública. Hasta ahora, creo que no ha entrado en los ámbitos hospitalarios”, ha dicho el presidente de la SEC. “Tenemos que plantear el modo de estructurar estos aspectos de Salud Pública y de perspectiva social dentro del ámbito hospitalario”, ha añadido Ángel Cequier.

Por su lado, Héctor Bueno ha recordado que la Sociedad Española de Cardiología “colabora muy estrechamente con el Ministerio de Sanidad en el desarrollo de la próxima Estrategia de Salud Cardiovascular. Dicha estrategia contempla la promoción de la salud, y mencionará de forma específica las políticas de salud ambiental”.