La cardiopatía afecta a 8 de cada 1.000 niños nacidos, siendo la patología congénita de mayor incidencia en España. Esto supone que aparecen unos 4.000 casos nuevos cada año. Pese a que algunas cardiopatías congénitas se manifiestan clínicamente en edades tardías, actualmente es posible realizar una intervención quirúrgica en fase neonatal, o incluso prenatal. Según el último informe de la Sociedad Española de Cirugía Torácica-Cardiovascular, las cardiopatías congénitas suponen un 6 por ciento del total de intervenciones cardiovasculares en España. Además, este mismo documento destaca que, del año 2010 a 2018, el número de intervenciones por esta anomalía en nuestro país aumentaron en un 7,5 por ciento.

Por todo ello, es clave concienciarse acerca de la importancia de realizar las pruebas médicas prescritas por el profesional de la salud durante la gestación, así como llevar a cabo un estrecho seguimiento médico del embarazo y tomar las medidas de control de la salud necesarias.

Hay que recordar que gracias a los avances tecnológicos esta cardiopatía se puede detectar durante el primer trimestre de gestación; aunque la aparición de los síntomas varía dependiendo del tipo de anomalía cardiaca, pudiendo aparecer en el mismo instante del nacimiento o con el paso de los años.

Ante esta realidad sobre la cardiopatía congénita, María Sánchez, e-Health Medical Manager en Cigna España, explicaba que “usar un servicio de telemedicina, como Doctor Cigna, es un buen complemento al seguimiento médico que toda embarazada debe llevar a cabo con su ginecólogo. Parte de las ventajas de usar este servicio es entrar a formar parte de un programa de seguimiento clínico del embarazo, dirigido por personal de enfermería, lo puede contribuir a resolver dudas o realizar consultas sin necesidad de desplazamientos”.

Cuidados a tener en cuenta

Desde Cigna España recuerdan que, para evitar esta patología congénita, además de la importancia de un buen seguimiento médico y de realizarse todas las pruebas pertinentes, es muy importante seguir ciertas pautas de prevención durante el embarazo, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Entre ellas destacan el  mejorar la alimentación garantizando un aporte suficiente de vitaminas y minerales, en especial de ácido fólico para ayudar a prevenir malformaciones congénitas; controlar la diabetes preconcepcional y gestacional realizando las revisiones correspondientes para su adecuada detección y control; llevar a cabo los controles analíticos para descartar posibles enfermedades y consultar con el médico antes de tomar cualquier medicación nueva; y conocer si la madre tiene inmunidad contra la rubéola y otras enfermedades, evitando exposiciones o vacunándose.