La combinación de rosuvastatina y ezetimiba tiene un efecto sinérgico en la disminución de niveles LDL, sobre todo en pacientes de alto riesgo cardiovascular. La rosuvastatina es una estatina potente que actúa bloqueando la hidroxi-metil-glutaril COA a nivel hepático. Esto hace que se produzca una reducción de valores de LDL en torno a un 48% en su dosis de 20 mg/día.

Ezetimiba tiene un valor agregado al bloquear la absorción a nivel intestinal, por lo que contribuye con una disminución de otro 20-22% de los valores de LDL.

Al actuar con dos mecanismos de acción diferentes su actividad es sinérgica y ayuda a alcanzar los objetivos marcados por la última Guía Europea de Lípidos.

Con monoterapia únicamente se puede disminuir un 6% adicional cada vez que se duplica la dosis de la estatina, aumentando considerablemente la cantidad de los efectos secundarios que tiene el paciente.

Mayor potencia

Por eso, la combinación es complementaria, sinérgica y efectiva para poder buscar los objetivos marcados y llegar a los mismos de forma adecuada. La tolerabilidad es mayor y los efectos secundarios son menores, de forma que es un arma terapéutica esencial para los pacientes en que se precisa dicha potencia.

Diversos estudios indican que el tratamiento intensivo para disminuir el LDLc en pacientes de muy alto riesgo cardiovascular tiene beneficios en la reducción de futuros eventos cardiovasculares. En este grupo se puede iniciar con la combinación de un estatina de alta potencia asociada a ezetimiba, porque se puede obtener descenso del LDLc de hasta un 60-70%, todo a un coste asumible y sin efectos secundarios significativos.

Mecanismos de acción complementarios

Los mecanismos de acción de los dos fármacos son por diferentes vías, lo que les hace complementarios. Las estatinas actúan disminuyendo la producción de LDLc a nivel hepático a través de la inhibición de la enzima HMG-Coa reductasa, la ezetimiba inhibe la absorción intestinal del colesterol mediante la interacción con una proteína de superficie denominada NPC1L1.

La seguridad de la combinación, así como los resultados sobre los eventos cardiovasculares, ha sido evaluada en diferentes estudios, como el IMPROVE-IT, donde se observó una reducción añadida de LDLC del 24% respecto a la monoterapia con estatina.

Cuando no se alcanzan objetivos terapéuticos solo con rosuvastatina, o aparecen efectos secundarios con rosuvastatina que obligan a reducir la dosis.

Combinación de rosuvastatina y ezetimiba

La combinación de ezetimiba y rosuvastatina está recomendada en pacientes de alto riesgo o muy alto riesgo así como riesgo extremo.

Asociar la ezetimiba a la rosuvastatina añadirá un 22% de reducción de valores de LDL sobre la rosuvastatina en monoterapia.

Para poder alcanzar los objetivos marcados en las Guías Europeas de 2019 de un LDL menor de 70mg/dl en pacientes de alto riesgo y de 55mg/dl en muy alto riesgo es necesario implementar la combinación.

En este contexto, hay que tener en cuenta que en la gran mayoría de los pacientes donde se emplea la combinación de rosuvastatina/ezetimiba son de riesgo cardiovascular alto o muy alto. Además, suelen tener otras patologías con riesgo cardiovascular, entre las que destaca la hipertensión arterial sistémica, la diabetes mellitus, el desarrollo de ateroesclerosis generalizada, claudicación con enfermedad arterial periférica y cierto grado de deterioro de la función renal.

Simplificar las pautas

Dado la complejidad del paciente con alto o muy alto riesgo cardiovascular y los múltiples tratamientos crónicos que precisa para su cuidado es imprescindible disminuir la cantidad de tomas así como de simplificar los tratamientos lo máximo posible sin perder efectividad ni dejar de perseguir los objetivos marcados.

La mejor manera de llevar a cabo este objetivo es con la creación de medicamentos que incluyan varios fármacos o mecanismos de acción en una sola toma, mejorando la adherencia y la efectividad del tratamiento pautado.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Gabriel González Vázquez, Miguel Ángel González Rodríguez, Tomás Dalama González, Concepción García Masid, José Ovidio Yáñez Fernández y María Elena Outeiriño López, del Centro de Salud Valle Inclán; Manuel Rey Rionegro, María Celia Rodríguez Pérez, Emiliano Quiroga Gayoso, Alberto Labrador González, Mercedes Ignacia Ferreira González y David García Vega, del Centro de Salud A Valenza, Ourense; Gonzalo Barge Caballero, María Teresa Díaz Fernández, Esther Mato Fondo, de A Coruña, y  los cardiólogos Clara Oliver Navarrete y Miguel Ángel López Aranda, y el médico general Pompilio Pedro Chulvi, de Alicante.