Un número importante de pacientes de elevado riesgo cardiovascular ya tienen una enfermedad cardiovascular establecida. En dicho grupo es crucial la prevención secundaria. La terapia combinada, con una combinación fija, propicia una mejoría arterosclerótica coronaria, con una tasa significativamente menor de riesgo cardiovascular, como infarto de miocardio, angina inestable, ictus o muerte cardiovascular.

Este paciente suele estar polimedicado. Las presentaciones de fármacos en combinación, como rosuvastatina más ezetimiba, facilitan la adherencia y cumplimentación al tratamiento.

La adherencia terapéutica es fundamental en el paciente crónico, lo que adquiere un papel aun más protagonista en la persona con elevado riesgo cardiovascular, que suele ser un paciente que toma más de un fármaco. El uso de combinaciones fijas se asocia a una mayor adherencia y un mayor control de los factores de riesgo. Reduce posibles eventos, con lo que se mejoran los parámetros analíticos y se reduce la posibilidad de complicaciones.

Prevención secundaria

Ante un paciente en prevención secundaria, es preciso no perder tiempo probando un tratamiento poco potente. En este grupo es clave evitar riesgo cardiovascular y cuanto antes mejor. Las combinaciones fijas están demostrando buen control de los objetivos LDL y buena tolerancia general. Además, la comodidad de dar una toma al día, facilita el cumplimiento y la adherencia.

Las combinaciones están cada vez más presentes en la prescripción, sobre todo en los pacientes que no consiguen llegar a los objetivos de control cada vez más exigentes. Esto sucede, sobre todo, en pacientes con riesgo cardiovascular alto y muy alto.

Evidencia científica

En el estudio EXPLORER se demostró la superioridad de la combinación fija con ezetimiba frente al uso de rosuvastatina en monoterapia. En dicho estudio se randomizó a casi 500 pacientes de alto y muy alto riesgo a recibir rosuvastatina 40 mg en monoterapia, o rosuvastatina 40 mg en terapia combinada fija con ezetimiba 10 mg.

Se observó que la reducción del cLDL fue mucho más marcada en el grupo de terapia combinada fija, alcanzando un 70 por ciento de reducción media, frente a un 57 por ciento en los pacientes tratados en monoterapia. Además, se produjeron disminuciones superiores estadísticamente significativas en el colesterol total y en los triglicéridos en el grupo que siguió tratamiento combinado.

Menor carga aterosclerótica

Un estudio publicado en Circulation puso de manifiesto que la utilización de la terapia combinada supone una mejoría a nivel de la carga aterosclerótica coronaria y mejora su estabilidad, con una tasa significativamente menor de una variable de morbimortalidad combinada de infarto de miocardio, angina inestable, muerte cardiovascular o ictus.

No se puede dejar pasar por alto que la adherencia terapéutica es un caballo de batalla en el paciente crónico. Esto adquiere un papel aún más protagonista en el paciente con elevado riesgo cardiovascular, que suele estar polimedicado. La utilización de una combinación fija que permita reducir el número de comprimidos siempre tiene un impacto positivo en el cumplimiento de la prescripción, lo que asegura que se obtiene el efecto que se desea conseguir.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria Daniel Oñate Cabrerizo, Manuel Gallud Gilabert, Alfredo Perez Cortada, Enriqueta Perales Brotons, Encarnacion Gas Pérez y Elisabeth Selva Marroqui, de Orihuela; los médicos de Atención Primaria Estanislao Puig Agullo, Octavio Sosa Mez, Montserrat Romeu Sanchez y David Arjona Pérez, de Alicante; Ángel Cabrera Santacreu, Vicente Juan Alberola y Ariadna Hernández Trejo, de Denia, y Manuel Calderón Soriano, Rafael Gómez-Ferrer Cayrols, Miguel Salcedo Borrego y Jose Guillermo Portés Urraca, del Centro de Salud San Blas, de Alicante.